miércoles, octubre 03, 2012

Somos cantabrones

Desde su exilio am Deutchsland, el Retirao (der Pensionerte mientras dure su periodo muniqués) rememora y celebra sus orígenes y me solicita que haga partícipes de ello a nuestros entusiastas lectores. Ahí lo llevan.  

NO ERES CÁNTABRO…
  1. Si no echas de menos la "S" en las matrículas nuevas.
  2. Si no has dicho al llegar a una playa del Mediterráneo: "¿y esto es bandera roja?".
  3. Si no llamas "Madaleno" a cualquier tren turístico.
  4. Si no entiendes qué es ponerse los "espais" y subir a "cuchus" a un "raquero" por un sitio "pindio".
  5. Si nunca dijiste "chon", "sincio" o "cogerse una chupa".
  6. Si no te emocionas al ver botellas de agua de Solares fuera de Cantabria.
  7. Si nunca te has quejado de que en el mapa del tiempo no nos sacan. ¡Y te cabreas mucho!
  8. Si no has montado un espectáculo en cualquier parte de España cantando La Fuente de Cacho como si te fuera la vida en ello.
  9. Si no te ofendes cuando la gente dice "Santander" para referirse a toda Cantabria.
  10. Si no has discutido alguna vez si al ir de Santander a Reinosa "se sube" o "se baja".
  11. Si no alucinas con el Desfiladero de La Hermida aunque hayas pasado un centenar de veces.
  12. Si no has pasado a por hamburguesas/perritos/patatas ... al Eros o a la freiduría de Manolo.
  13. Si no adoras el clima del Norte.
  14. Si no has dicho nunca "el de Cantabria es el mejor" aunque no supieras muy bien de lo que estabas hablando.
  15. Si no sabes quién era Cioli.
  16. Si al ver los "minisobaos" de supermercado no los miras con "lastimuca" y te acuerdas de los deliciosos sobaos de El Macho.
  17. Si al ver el nombre de Santander en la Formula 1 no te has sentido orgulloso.
  18. Si nunca has dicho "¡una de rabas!".
  19. Si al escuchar el pito y tambor no te ha entrado una alegría que no puedes describir.
  20. Si no has estado alguna vez pasando frio y dices "soy un chicarrón del Norte".
  21. Si cada vez que comes un cocido no piensas que el montañés es el mejor.
  22. Si no has dicho la mítica frase de "Cantabria me pone".
  23. Si nunca te han dicho que vas hecho un "bardal".
  24. Si pones "lo" / "la" / "le" bien en una frase.
  25. Si nunca le has dicho a nadie que tiene "moreno de Noja" (de "NO JAbonarse").
  26. Si cuando has salido de la tierruca no te han dicho que hablas cantando.
  27. Si tus diminutivos no acaban en "-uco" / "-uca".
  28. Si no has subido a La Bien Aparecida.
  29. Si nunca has dicho "qué pasa Lin".
  30. Si nunca has cambiado cromos en la Plaza Pombo.
  31. Si cuando hablas del acento de alguien en inglés no has dicho nunca "inglés de Potes".
  32. Si no piensas que Cantabria es Infinitaaaaaaaaa, (aunque sea muy "pequeñuca").
Ah, y no dejen de escuchar la que ha sido sin discusión considerada canción del verano en los últimos años en nuestra región.

viernes, julio 06, 2012

Mis dos cojones de acero

El médico dice que es falta de potasio. Mi madre, que no haga caso al médico, que consulte a un psiquiatra. Y la andaluza opina que simplemente es que soy gilipollas. Yo particularmente creo que la andaluza tiene razón. Pero el caso es que odio quedarme con la duda. No saber si puedo. Que me digan que no hay pelotas.

El primer anormal que subió un 8000 perdió todos los dedos de las manos y de los pies. Al llegar abajo le preguntaron que por qué había subido al Anapurna. Porque está ahí, respondió el imbécil. Esto es parecido. Porque está ahí. Porque a alguien se le ocurrió que nadar 3800 metros, hacer 180 kilómetros subido en la burra, y luego correr un maratón podía ser divertido. De cojones. Y yo, por supuesto, tenía que saberlo.

Bien, pues ahora ya lo sé. En contra de lo que pudiera parecer a primera vista, no es divertido. Repito por si alguien no lo ha entendido bien, NO ES DIVERTIDO. Es más, por raro que parezca, es bastante doloroso. Para que lo entiendan, ustedes piensen en cualquier actividad placentera. La que más les guste. Incluido follar. Mola, ¿verdad? Bien, ahora piensen en hacer esa misma actividad durante 12 horas sin parar. Y cuando digo sin parar, me refiero a sin parar. ¿Parar? No, nein, nasti de plasti, nones, niet, rien de rien. Sólo seguir y seguir. A que ya no mola tanto. Bueno, pues ahora cambien la actividad placentera por algo que desde el inicio sea intrínsecamente doloroso. Correcto. Eso es un ironman. Ni más, ni menos.

Yo me fui a probar suerte a Klagenfurt, Austria. Ah, claro, ese es de los fáciles, suelen decir los ironmans de barra de bar. Por supuesto, fácil de cojones. Coser y cantar. Pan comido. Un entreno suave. Casi ni te enteras.

Y además siempre hace buena temperatura. Naturalmente. El agua a 25 grados. Nada de neoprenos. Primera en la frente. Máxima de 36 a las dos de la tarde. Para empezar a correr con la fresca. Lo que les decía, buena temperatura.

Sales a las siete de la mañana. Himno austriaco. Cañonazo. Todos al agua. Tú por el lado de los malos, para que no te suelten muchas ostias. Y no te las sueltan, hasta la primera boya. Ahí te comes las del pulpo y las del bombero todas juntas. Segunda boya. Más estopa pa la tropa. Coges el canal, y sales. Esto es Jauja. 1h12’, el 366 de 2400. Ni Phelps, oigan.

A la burra. Primera hora, 34.2km/h de media. Y reteniendo. La peña te pasa como si fueras parado. Tú flipas. Joder, debe de ser que a ellos les convalidan el maratón. Primera vuelta 2h47’. En la segunda empieza a apretar el calor. Pero a apretar de cojones. Paras en los avituallamientos a vaciarte bidones de agua por encima. A partir del 140 empiezas a apretar el culo porque las piernas duelen y los riñones van bien jodidos de ir acoplado abajo. 2h58’. Total: 5h45’. 700/2400. A 31.5km/h de media.

Por supuesto con cada italiano que te cruzas (llevas el nombre y la nacionalidad en el dorsal) le dices que “anche voi perdete la partita di questa sera”. Y un viva Iniesta. Y viva España. ¡Por Santiago y cierra! Y esas cosas del Cid y de los tercios en flandes. Ellos responden con tonterías sobre Balotelli y Pirlo. Me descojono.

Te bajas de la burra. Milagrosamente consigues poner la espalda recta. Te calzas las zapas. Bueno, vamos a correr un maratón. Ves de nuevo a tus hermanos y a la andaluza que llevan siguiéndote todo el puto día desde las cuatro que te levantaste, y que han pintado la carretera con tu nombre y que te animan lo que pueden. Paras a decirles alguna tontería para que piensen que vas sobrado. Y te pones a ello. 36 grados y mucha humedad. En cada avituallamiento, en cada fuente, en cada manguera que sacan de las casas, hasta en cada puto charco paras a empaparte de agua. Jodido calvario. Vas como si acabaras de bañarte en el lago con ropa. Así todo, hasta el 17 mantienes el tipo. 5’45’’ el kilómetro. A partir de ahí no sé muy bien cómo explicarlo. Todo el recorrido es una especie de comitiva de muertos vivientes que se arrastran como jodidas almas en pena. Eso parece un puto episodio de The Walking Dead. Una broma de mal gusto. Qué cojones, eso es Zombieland. Entre el 22 y el 28 como la cabeza no te va muy bien se te olvida beber cocacola en dos avituallamientos y empiezas a pensar que no llegas para el partido. Gente andando. Gente vomitando. Gente acalambrada. Gente tirada debajo de los árboles. Gente que no puede ni andar. Gente a la que se llevan en camilla inconsciente. Gente que colapsa. Gente que llora. Todos arrastrándose para intentar acercarse un poco más a la puta meta. Tú incluido, que eres un jodido guiñapo y haces varios kilómetros a ritmo de 7’30’’. Jamás pensaste que se pudiera correr tan despacio. De alguna manera consigues que tu cerebro siga empujando hacia esa jodida línea blanca. Los últimos seis kilómetros te recompones un poco y consigues completarlos a un ritmo que casi no se puede calificar de digno. 6’25’’. En la última recta ves a la andaluza en las gradas que grita y llora porque pensó que se quedaba viuda antes de casarse y porque sabe lo que has tenido que hacer para estar ahí. Y la das un beso porque ella lo ha sufrido contigo. Y ha aguantado tus putos entrenos, y tus putas quejas, y tu puto cansancio. Y pasas por debajo del arco, y alguien dice “you are an ironman”, y tú no le ves bien porque no puedes reprimir un par de lágrimas. 30 años 5 meses 27 días 11 horas 52 minutos y 45 segundos después de haber salido.

La prueba del delito

lunes, febrero 27, 2012

Tres horas

Tres horas. 180 minutos. Una cantidad ingente de segundos. Pueden ser largas o cortas, según se mire. Follando con Elsa Pataky, cortas. Hablando con Elsa Pataky, largas. Durmiendo, cortas. Clavándote alfileres en los ojos, largas. Creo que quien más quien menos puede entenderlo. Al menos los que hayan visto Barrio Sésamo. De los educados ciudadanos de la ESO ya no estoy tan seguro.

Tres horas. En el maratón es la marca que separa a los hombres de las gominolas. No es UN objetivo. Es EL objetivo que cualquier popular con un mínimo de sangre en el cuerpo quiere superar. Un segundo menos de 180 minutos. O lo que es lo mismo, 42.2 kilómetros a 4’15’’ el kilómetro. Una risa para algunos pocos, un puto calvario para otros muchos. Entre los que me incluyo. Por supuesto.

Tres horas. Eso fue lo que me dijo el jodido diablillo de mi hombro izquierdo. Citándole textualmente: “tres horas, nenaza, a que no hay huevos”. Y yo odio que me llamen nenaza. Especialmente el jodido diablillo de mi hombro izquierdo. Dios, cómo odio a ese pequeño hijo de puta. Porque yo soy del norte, y en el norte te enseñan que aquí no se da un paso atrás ni para coger carrerilla. Van a caer las tres horas por mis cojones. No te jode.

Tres horas. Lo escribes en un papel que pegas en la puerta de casa el primer día de los cuatro meses de entrenos que has planificado. Y sales a correr. Con sol, con frío, con lluvia, nevando. Sobre hierba, sobre asfalto, sobre barro, sobre nieve. En buena forma, cansado, tieso, ágil, resacoso, con jetlag o sin él. Series, cuestas, tiradas, rodajes, saltos, miles, dosmiles, fartleks. Porque el entreno no se negocia. El entreno se hace. Y punto. Como comer. Porque has dicho que vas a bajar de las tres horas. Por tus santos huevos.

Tres horas. Eso le dices a la andaluza el día antes del día D mientras te metes para el cuerpo el décimo kilo de pasta de la semana. Imposible. No lo veo. En la puta vida voy a conseguir correr a ese ritmo durante 42 putos kilómetros. La andaluza te mira. La andaluza se ha cruzado este país de pandereta nuestro de punta punta, de Santander a Sevilla, para que no sufras solo y para recoger los cachos a la llegada. Lo vas a hacer, dice. Puede que sí. También puede que no. La cosa va a estar muy justa. Lo único seguro es que por muy del norte que seas, estás cagao.

Tres horas. Eso pone en el globo del tipo que marca el ritmo. Oye, ¿a cuánto piensas pasar la media? A 1h29’, para tener un poco de margen. Joder, un margen de cojones, piensas tú. Ponen el Thunderstruck de ACDC. Da igual, sigues con más miedo que vergüenza. Te pones de los primeros sin mucho esfuerzo. Casi te abren paso. Total, ahí pareces el jodido chuache comparado con los fideos de tu alrededor. Y tocan a rebato. A mi señal ira y fuego. A quien Dios se la dé, que San Pedro se la bendiga. Y sobre todo, maricón el último.

Tres horas. Mantra repetido hasta la saciedad mientras vas pegado al culo de un tipo que te ha dicho que piensa pasar en 1h27’30’’ la media. Un metrónomo. Pasa en 1h27’25’’. Sin inmutarse. Tú te empiezas a inmutar en el 25. Le agradeces a la liebre y bajas el pistón un poco. En el 34 llega el momento malo. Bueno, el momento peor. Malos son todos. Hay gente que piensa que como son 42 kilómetros los primeros los harás al tran tran. No. Los primeros los haces a toda ostia. Los del medio a toda ostia. Y los últimos a toda ostia. Y para cuando llegas al 34 tu cuerpo ya está cansado de ir a toda ostia. Es más, está cansado de ir. Ahí empieza la maratón. Tu cabeza, tus cojones y tus ganas de sufrir, contra tus putas piernas. Joder, no se me puede ir ahora. Pánico. May day. Me la suda, aquí me muera que como hay dios que no bajo el ritmo. Y no lo bajas. Y el avituallamiento te da la vida. Y en el 37 has pasado la crisis. Y en el 40 sabes que lo haces. Y terminas con fuerza y entras al estadio mientras todo el mundo grita. Y por encima de todos se oye a la andaluza, que se deja la garganta y se emociona porque sabe lo que has sufrido. Y en vez de un jodido globero, pareces alguien. 4 meses 2 horas 58 minutos y 5 segundos después de haber salido.

miércoles, febrero 22, 2012

Las apariencias engañan

Pues no, no estamos muertos. Mutilados y malheridos sí, pero de ahí a ver la luz al final del túnel blogueril no, no sean tremendistas. Es sólo que nos hemos convertido en, glups, treintañeros con, glups, responsabilidades.

En fin, a lo que vamos. Anda el irlan preocupado y resentido porque en su última incursión en el mundo del maratón el pasado domingo (día grande para el madridismo del fútbol con canastas) un tipo más bien bajito y regordete le batió en buena lid. Y para un vigoréxico como él eso no puede ser.

Ay, si es que a pesar de su avanzada edad no acaba de escarmentar y sigue con sus prejuicios adolescentes. Uno no debería prejuzgar a sus rivales en una carrera popular, jamás de los jamases. Hay gente muy preparada ahí fuera. Y sé de lo que me hablo, ya que en mis tiempos mozos de empollón escolar jugador de baloncesto sé a ciencia cierta que mis compañeros de clase se imaginaban algo así cuando les hablaba de mi partido del fin de semana.



Mientras tanto servidor como sus compañeros, en gran medida de similar nivel empollonil, nos veíamos más parecidos a esto:



Supongo que nos quedamos en un ni pa ti ni pa mi.

En fin, que ya saben, cuidadín cuidadín a la hora de competir con perfectos desconocidos con pinta sospechosa. Los cracks están a la vuelta de la esquina.

Y olvídense de dietas estrictas, bajadas de calorías y chorradas similares. Al final los gorditos son los que triunfan en el mundo del deporte. Otro día Miguelovas les abunda en esta interesantísima temática.

miércoles, diciembre 21, 2011

Una de anuncios navideños

Ni la promoción solidario-revolucionario-capitalista del imperio de la cola (por cierto, temazo diga lo que diga cónyuge b) ni leches en vinagre. La mayor genialidad de estas Navidades está en el mundo de los cárnicos.


Por diferentes motivos, como escarpias, oigan.

Hala, a ver si ustedes también tiran de buen humor y alguno se arranca con los sonetos menosmoléricos tiempo atrás perdidos, que yo estoy más en modo prosa.

viernes, diciembre 09, 2011

Una de volcanes a la irlandesa

Ya sé que dije que iba a contar lo de mi primer finde por yankilandia, y las noches de Halloween que se complican, y las lluvias de ostias que aterrizan donde no deben. Pero es que ando un poco vago. Tengan en cuenta que “un poco vago” es una mejora considerable respecto a mi estado habitual de abulia extrema (voy a hacer una pausa para que los de la ESO puedan buscar abulia en el diccionario).


Pues eso, que yo soy el que escribo, así que hago lo que me sale de los cojones, y como no me apetece extenderme mucho, pues hoy toca fotomental.

Toda esta mierda empezó cuando mi padre, o progenitor A, o como ostias se le llame ahora de forma altamente paritaria al esclavo mayor que está en tu casa y que tiene polla, vino y me dijo: oye, hijo imbécil (que es redundante, porque todos sus hijos son imbéciles), me comenta nuestro amiguete Miguel que si nos vamos a Ecuador. Joder, padre, ¿qué cojones se nos ha perdido a nosotros en Ecuador? Volcanes. Padre, ¿qué te ha dicho el médico de desayunar con ginebra? Hijo con pinta de irlandés, cada día que pasa eres más tonto, estos volcanes están en los Andes y son muy altos, de esos que te gustan a ti. Ah coño, eso es otra cosa. ¿Y qué le has dicho a Miguel? De momento nada, estoy en negociaciones con tu progenitor B (que de los dos esclavos, es el que tiene vagina y tetas). Bien pensado, voy a negociar yo con la andaluza también. Ánimo hijo, que la fuerza sea contigo. Lo mismo le digo, padre.

Bueno, pues resulta que las negociaciones fueron fructíferas, y que nos largamos tres semanas para allá con otros cuatro amiguetes, a comprobar si subir montes en los Andes es tan jodido como por Nepal. Y sí que lo es. Especialmente cuando tu puto guía está como las jodidas maracas de machín, y decide que eso es una carrera, y llegas a 6.300 y pico metros, con 15 bajo cero, a las 5 de la mañana, y te tienes que tirar una puta hora en la cumbre, esperando a que amanezca metido en un puto agujero en la nieve, para poder sacar una puta foto que demuestre que tú estuviste allí. Todo eso, claro, mientras cuentas chistes (por aquello de que un chiste nunca hizo mal a nadie, y doscientos tampoco) y te preguntas si algún día volverás a sentir los dedos de los pies.

Pues eso, que como dicen mis antepasados celtas “a picture is worth a thousand words”. Así que ahí van. Unas pocas.



Pues eso, jodidos volcanes, se hacen cargo, supongo.



Curiosamente en los volcanes también amanece.



Que sí, muy bucólico y pasotril, pero cansa de cojones.



Lo que les decía, de cojones.



Pero llegar, se llega.



En realidad todo esto se hace por dinero, así que ahí va un poco de publi (mis fans femeninas deben de estar destilando agüita de limón).



Anda, otro volcán.



Curiosamente en los volcanes también atardece.



Una puta hora chupando frío, para esto.



Lo jodido es que ahora habrá que probar con el Aconcagua. Pero esa ya será otra historia.

That's all folks.

viernes, octubre 28, 2011

Un irlandés en Virgina (o casi)

Pues resulta que a la vuelta de Juanisho y servidor de una semana laboral en Aveiro, de cuya estupenda dieta les hablaremos en otra occasión ya si eso, hubimos de realizar escala en los madriles, y allí concertamos breve cita nocturna con el irlandés, que nos sirvió igualmente de despedida de cara a su inminente estancia por unos meses en la zona de los Apalaches. Y aprovechando la tirada, a la mañana siguiente acudimos juntos en amor y compañía al aeropuerto a coger nuestros respectivos vuelos. Y cuando nosotros volvíamos a casa pensando en si habría habido problemas de última hora con la maleta XXL del irlan, resulta que sí que habían aparecido pero de otro tipo. Pero mejor les cuenta el auténtico protagonista, con su gracejo habitual:

Ustedes dos con gran amabilidad me dejaron en Barajas airport, listo y dispuesto para largarme a los estates. Pero, oh campos de soledad mustios collados, resulta que los caminos de las compañías aéreas son inescrutables, y que cuando me dirigí a ver las pantallas para saber dónde tenía que hacer el check in, lo que ponía bien clarito al lado de mi vuelo era "CANCELADO/CANCELLED".

Así que con gran dolor de mi corazón me dirigí al mostrador de United Airlines a ciscarme en todos sus putos muertos y a que me cambiaran el vuelo. Y tras hacer lo primero (cagarme en todo su árbol genealógico), con gran aplomo y dedicación (ya sabe que a mí esas cosas se me dan bien) la segnorita allí presente se dispuso a hacer lo segundo (darme otro vuelo). Y por mis muertos más frescos puedo jurar que la conversación siguiente es verídica la 100%:

- Retarded Lady: ¿A dónde va usted?
- Irlandés: A Morgantown.
- RL: Huy, ¿y dónde está eso?
- I: En West Virginia.
- RL: Aaah, qué sitio tan raro, déjeme ver. Bufff. Estoy buscando con Iberia, Air France, KLM... y nada. ¿Seguro que es Morgantown?
- I: Tanto como que los ineptos me persiguen. Es un aeropuerto muy pequegno, así que sólo volarán compañías americanas. American Airlines, United, Delta...
- RL: Ah, pues sí, tiene usted razón. Aquí me sale algo para el domingo.
- I: ¿No hay nada antes?
- RL: No.
- I: A ver, dígame.
- RL: Bien el vuelo es como sigue: Madrid-Londres, Londres-Frankfurt, Frankfurt-Nueva York, NY-Washington DC, Washington DC-Morgantown.
- I: Es una broma?
- RL: No, ¿por qué?
- I: ¿Usted se ha pensado que esto es el puto juego de la oca? Busque otra cosa, máximo dos escalas. No admito ni una más.
- RL: Ah, bien. Aquí tengo otro para el domingo con dos escalas.
- I: A ver, dígame.
- RL: Madrid-Dakar, Dakar-Washington, Washington-Morgatown.
- I: No, no, por Senegal usted no me manda. Ni flores, amiga.
- RL: No, por Senegal no, por Dakar.
- I: (Suspiro, suspiro). Dakar es la capital de Senegal, amiga.
- RL: Ah, claro, África, no claro, eso es ir muy al sur.
- I: .... .... ....

Por Senegal, no, caballero, por Dakar. Cágate lorito.

En fin, que acabé viniéndome el lunes y ahora ando en litigios con la compañía para que me paguen lo que me corresponde. Los hijos de puta. Y para que den unas clases de geografía a sus empleados. O contraten a gente que haya terminado quinto de EGB.