lunes, febrero 14, 2011

42.195 (toma II)

Sí, ya sé que juré y perjuré que en mi puta vida volvería a repetirlo. Pero joder, el cuerpo humano tiene una sorprendente facilidad para olvidarse del dolor y del sufrimiento, así que lo he vuelto a hacer. Como un auténtico gilipollas. 42 kilómetros y 195 metros. Me cago en toda la estirpe del puto Filípides. 3h 5’ 48’’. Casi veinte minutos menos que la vez anterior. Viva, ya me siento mucho mejor. Ahora ya sí que todo tiene mucho más sentido. Evidentemente el hijo de la gran puta del diablillo de mi hombro izquierdo lo primero que hizo según crucé la jodida línea blanca fue salir a decir que chachi, que la barrera de las 3h ya está más cerca. Que mucho ánimo, subnormal.

Ahora se supone que yo tendría que describir aquí, en tono jocoso y desenfadado, los cuatro meses de entrenos, y todas las maravillosas sensaciones de dolor experimentadas durante la tortura final. Pero qué quieren que les diga, soy vago, y además por más que me esforzara no iban a entender una puta mierda. Así que desisto, y les dejo con otro cabrón que lo ha escrito, aunque me cueste reconocerlo, mucho mejor de lo que servidor pudiera haberlo hecho.

Al menos a uno le queda el consuelo de que no es el único imbécil. Que lo disfruten. Los que sepan de lo que habla.


viernes, diciembre 31, 2010

Optimismo navideño

Pues sí, amigos (suponiendo que alguno quede aún por ahí), despedimos un 2010 bastante poco menosmolérico en cuanto a relatos escritos se refiere, porque actividad de la Cuadrilla ha habido para dar y tomar, empezando aquí por el que suscribe, sólo que nos hacemos mayores y perezosos y la cosa degenera una barbaridad.

Aún así, para que vean que seguimos teniéndoles presentes, les obsequiamos con un regaluco de fin de año para que se apliquen el cuento en 2011 y dejen las penas a un lado. La demostración videográfica de que en ocasiones, pocas, los correos electrónicos múltiples viajan con contenidos dignos de ser rescatados. Demos las gracias a cónyuge b y los contactos que consiguió en su pretérita época de instituto de barrio obrero. Yo es que vengo de colegio pijo de pago, o sea. Con la working class me codeo lo justo y necesario, igualito que la Lomana.




Y a mi que el tal Emilio Duró me recuerda a alguien, ingenioso compositor de una canción célebre en este blog.

viernes, noviembre 26, 2010

Propuesta de ocio diferente para el sábado

Lectores menosmoléricos, reuníos, que Juanisho tiene algo que deciros. Lo que pasa es que se nos ha vuelto tan tímido que me tiene a mi de representante y escriba.

Hola a todos,

Como os indico en el título del post quería ofreceros la posibilidad de hacer algo diferente este fin de semana. No sé si conoceréis la Fundación Blas Méndez Ponce; básicamente es una asociación que se dedica a hacer que los niños enfermos de cáncer o con enfermedades de difícil curación puedan sentirse niños y tengan acceso a las actividades propias de su edad. Lo que algunos sí que sabéis es que mi parte contratante es diseñadora. Pues bien, este sábado por la tarde, en el Palacio de La Magdalena, va a desarrollarse un acto benéfico en favor de dicha Fundación en el que se hará un desfile y habrá un pequeño cóctel.


Si no tenéis planes para el sábado os invito a que os acerquéis por allí y conozcáis la labor de la Fundación y ya de paso el trabajo de Bhernaiz. El coste de las invitaciones es de 10€ y va íntegramente dedicado a la Fundación. En los siguientes enlaces hay más información sobre el evento:


Pues nada, ya sabéis, a acudir en procesión a la Península de la Magdalena. Dónde mejor vais a estar con el temporal que se avecina el fin de semana. Butaca de primera fila para ver olas romper, árboles temblar, y colaboraro con una buena causa, que acaba el año y ya os va tocando, gandules. Ahí os queremos ver, que van a pasar lista, eh.

lunes, noviembre 15, 2010

Épica menosmolérica

Porque no sólo (en efecto, yo tengo pensado seguir escribiéndolo con tilde y pasarme las recomendaciones de la RAE por L'Arc de Triomphe) de epopeyas irlandesas se alimenta el menosmola común.


Una nueva proeza a cargo de nuestro esforzado maratoniano Juanisho, quien por timidez no se promociona mucho, pero para eso ya estamos los demás.

En su última exhibición se sobrepuso al madrugón y el traslado a tierra extraña a horas intempestivas, la adversa climatología traducida en una chupa de aúpa (¿ese rozamiento extra en la camiseta se tradujo en irritación pezoncil? Queremos saber), y el desconocimiento de la lengua vernácula, resuelto todo ello con su don de gentes que le llevó a ser jaleado por el público en la totalidad de tramos puntuables de la carrera.

Hay vídeos, fotos y material multimedia de todo tipo de la gesta, pero no quiero violar más de lo necesario la intimidad del protagonista. Pídanle a él, que igual tienen suerte.

¡Txapeldun, Juanisho!

lunes, noviembre 08, 2010

El don de la oportunidad

Y es que no he podido elegir mejor fecha para mi retorno a la vida activa tras una prolongada ausencia (when prolongada == medio embarazo y pico): el día del juicio final cántabro, nada menos.

Porque un compañero de trabajo se ha pasado la jornada murmurando cual mantra "pues mañana va a ser peor", que si no daría por hecha la llegada del "Diluvio universal II. Esta vez, no habrá arcas que valgan.".

Y es que por si no fuera poco con el atascazo estilo A-2 que me jamé como un mi alma al término del tramo laboral matutino (otro día hablaré del premio que merece el tipo que pensó que era una buena idea modificar la circulación de forma que para llegar de A hasta B ahora tienes que irte a una rotonda situada en Z; pista, empieza por "la" y acaba por "pidación"), luego hube de sumar una titánica lucha a la pata coja contra los elementos en forma de vientos huracanados y océanos mugrientos callejeros, ante los que me debatí cual salmón, y de la que no salí muy bien parado.

Vuestro sacrificio no será en vano

Quién me mandaría a mi ponerme farruco con la doctora cuando me insistió en proseguir una temporadita más de baja. Ahora lo más gracioso va a ser tener que pasarme de nuevo por la consulta para ver qué soluciones me ofrece contra la neumonía galopante.

domingo, noviembre 07, 2010

Comunicado

Interrumpimos la programación habitual del blog (es decir, la más absoluta nada) para dar paso a una información recibida desde los cuarteles otoñales del gran hakuna del hogar de los menosmola:


Eso sí, ya les digo que ni mucho menos esperen unos brincos como los del muchacho del enlace, porque si bien es cierto que me han sustituido los muelles no llegaba el presupuesto para unos de tan elevada gama.

Seguiremos en contacto. Si me apetece.

jueves, octubre 28, 2010

Fostiando, que es gerundio

Pues nada, yo hoy iba a escribir algo sobre la señora que ha denunciado al pato Donald por acoso (no me ha afectado la altura, es tal cual se lo digo), pero claro, luego recibí incontables cartas de mis incontables fans (dos, en concreto) pidiendo algún dato sobre mis partidas de mus con el Yeti allá por los Nepales, así que decidí cambiar de objetivo escribiente. Pero bueno, el caso es que como los caminos del señor son inexcrutables, y los de mi cerebro más, y además casi nunca hago las cosas que me piden (salvo por la andaluza, que puede ser muy convincente cuando se lo propone), pues al final he decidido que les folle un puercoespín a mis fans y escribir de lo que a mí me salga del capullo, que en este caso concreto es de la última pilíncula que me he echado para el cuerpo, con gran deleite y satisfacción he de añadir, y que me ayudó a sobrellevar con estoica resignación las entretenidísimas 35 horas de viaje a los Himalayas de las pelotas.

“The expendables”, se llama. En traducción literal algo así como “los prescindibles”. En traducción libre “los mercenarios”. Naturalmente cogieron la traducción libre, por más que la otra fuera mucho más de puta madre. Pero aquí somos gilipollas hasta para eso. Bueno, el título es lo de menos, lo realmente importante es que el director, productor, protagonista, y alma máter del todo el asunto es mi venerado, idolatrado, y no siempre suficientemente vanagloriado Tito Sly. Vamos, Stallone. Coño, el puto original e inimitable John Rambo. Y evidentemente cualquier película en la que salga John Rambo tiene que ser buena por cojones (bueno, siendo estrictos, quizá podríamos obviar “¡Alto!, o mi madre dispara”, pero hasta los más grandes tienen a veces un momento de debilidad).

Esta no defrauda. Atentos a la jugada, que sólo la voy a explicar una vez (y no es un chiste aunque lo parezca): estos son Chev Chelios, Danny the Dog, Ivan Drago, Stavros, y otros tres que dan igual (por razones evidentes después de citar lo que he citado), que se ponen a las órdenes de John Rambo, para realizar una misión hiper chunga e hiper secreta por encargo de John McClane, que les elige a ellos por delante de Terminator. La misión, aunque eso es lo de menos, consiste en ir a una república bananera sudamericana conocida como WinkiWinki (al menos en esta crítica) a derrocar al no tan malvado coronel que manda por allí, bajo el malvadísimo influjo (este sí, malvadísimo, malvadísimo) del cabrón americano Tomas Leon (a este le cito por los pelos, porque en realidad no está a la altura). Evidentemente la misión concluye con éxito rotundo (joder, yo creo que ni Chuck Norris podría haber hecho frente a semejante despliegue de testosterona), después de matar por el camino, con amplia proliferación de miembros desgarrados, esputos sanguinolentos, y casquería por doquier, a cualquier bicho viviente que se pusiera a tiro, incluyendo avestruces, ornitorrincos, aliens y predators. Evidentemente también hay un par de troncas de calibre muy muy grueso, pero las muy putas no enseñan carne. Tampoco es que eso importe mucho, porque cualquier tío normalmente constituido ya habrá eyaculado cuando a los 10 minutos de película aparecen en un mismo plano y al tiempo: Rambo, Terminator, y John McLane (que se dice pronto, amiguitos).

De entre todo el elenco de esplendorosos diálogos, os citaré sólo uno, para que se os ericen los cabellos y os quedéis con ganas de más (que según me dice la andaluza es una putada del copón):

- Terminator: “Cuánto tiempo, te veo fuera de forma, has perdido peso”
- Rambo: “Cualquiera que sea el peso que perdí, tú lo has encontrado”

Ahí queda eso. Pues nada, ante esto creo que sobra decir que nos encontramos ante una obra maestra, vórtice de la creación cinematográfica, maravilla de la interpretación, sublimación del séptimo arte, cinta superlativa de las ostias a cascoporro, y redención divina del buen gusto por la estética. Vamos, resumiendo, y para que lo entiendan, la puta ostia.

En general me parece que el resto de críticos del mundo no están muy de acuerdo conmigo, pero eso es porque no tienen ni puta idea. De hecho, creo que la única manera de haber mejorado esta magna obra sería haber metido en el mismo plano a Rambo, a Terminator, a McClane, y a las tetas de la protagonista.