La verdad es que estoy muy ocupado aquí. Solo en mi habitación bávara.
Con
tantas cosas que hacer que no me da tiempo a
aburrirme. Así todo os voy a contar algo por si vosotros sí estáis aburridos y no tenéis nada más menosmola que hacer que leer esto.
Ayer por la tarde me pasó lo mismo, tenía tantas cosas que hacer que me puse a decorar la habitación.... Pero nada navideño, que esa decoración dura muy poco y con lo vago que soy los adornos seguirían puestos hasta finales de febrero, mínimo. De eso se encargaba mi madre. Yo solía poner el árbol junto con mis hermanos; el resultado era una cosa con forma de cono y envuelta con cintas, bolas y demás objetos (valía todo, recuerdo mi spiderman colgado). Todo colocado sobre el árbol sin ningún tipo de lógica o ilógica convirtiéndose finalmente en una mezcla entre lo barroco, lo mozárabe y lo gitano. La esencia gitana del árbol era lo que más gustaba a la familia y sobre todo a mi
papal que hacía lo posible por arreglarlo desde el sofá y sin tocar una sola bola, sólo con el poder de sus propuestas arquitectónicas. Y entonces, esa cosa se quedaba ahí pinada con sus lucecitas y demás hasta unos días después de los Reyes Magos que venía mi buena madre y lo quitaba con todo el
cariño del mundo y sin quejarse por supuesto.
Pues eso. Que no puedo permitirme tener un árbol aquí
pinao tanto tiempo, que iban a decir mis visitas alemanas: “...estos españoles...que vagos, q elementos, y tal y cual..." y más cositas en la lengua alemana. Son tan cuadriculados, tan eficientes y puntuales que apuesto a que la mayoría ya esta quitando el árbol a estas horas.
Así que, después de mucho pensar cómo decorar mi habitación con algo bonito y que se pueda dejar ahí sin que caduque con los meses, me di cuenta que necesitaba materia prima. Fue cuando esas decenas de postales de bares y propaganda de fiestas que se han ido almacenando en mi mesa empezaron a tener un significado práctico. Me puse a pegar postales en la pared como un artista loco. En un principio creí que no sabía lo que estaba haciendo, pero jugaba con los colores como si lo supiese, y a cada postal que pegaba o que movía de lugar me iba sintiendo más loco y menos artista. Lo digo porque después de treinta minutos haciendo esto uno se siente bastante loco. Y no se puede parar hasta encontrar una armonía, algo que te indique que eso tiene un porqué y un final, y así dejar de ser un loco y pasar a ser un artista fracasado...
Pero todo se acaba, hasta las malas películas. La historia del
Gallo Quirico también se acabó aunque todos lo dudaban... Por fin. Terminé. Fui alejándome de mi obra poco a poco a la vez que cerraba un poco los párpados, no para aguzar la vista, sino para emborronarla, tratando de ver algo en esa pared con postales. Fruncí el ceño y entonces...lo vi.
Cerveza mosaico
con asa y tó
birraenmanoQué se podía esperar. Tres meses en la región del mundo donde más cerveza se bebe por habitante (por mucho que le pese al señor irlandés), te hace intentar cosas como estas o lo que es peor, imaginártelas.
Afortunadamente, Papa Noel me trajo otra cosa que me seviría para decorar la habitación, algo bonito y que no caduca nunca.
The choices we make, not the chances we take, determine our destiny