domingo, noviembre 18, 2007

El fútbol es cosa de hombres

Al menos eso es lo que llevo escuchando años y años. Aunque después en todas partes cuecen habas y, digan lo que digan determinados leguleyos, te encuentres cosas como ésta:


El mundo arbitral, ese gran desconocido. Una cosa hay que reconocer a los jueces de paz futboleros: encajan mucho mejor los golpes que los de basket. Comparen entre la reacción de este colegiado salvadoreño ante la galleta que le mete el portero, el cual tiene la precaución de quitarse los guantes:


con este señor zurriagazo que se come el trencilla (¿por qué llamarán a los árbitros trencillas? ¿Alguien lo sabe?) argentino:


En el debate propuesto no se tiene en cuenta la diferencia notable de volumen entre el guardameta tirillas con greña polaca y el negraco zumbón que parece el padre de todos los que corretean por la cancha.

Como remate, adjuntamos una nueva muestra de la hombría de aquellos que pegan patadas al balón, patente en las primeras imágenes del siguiente vídeo recopilatorio de grandes momentos jurgolísticos.

Expediente X: de cómo Robinson puede ser internacional por Inglaterra

Si es que graciosos son, los jodíos.

Et voilá, faena de aliño blogueril: un borrador de vayan ustedes a saber cuándo, unos cuantos videos y posteo al canto. Esto es estilo y lo demás burdas imitaciones.

sábado, noviembre 17, 2007

Comprendiendo a los ingenieros XXIII

Y una semana más, tiramos de correos reenviados. Estoy atravesando un bache creativo, qué quieren que le haga.


¡HAY QUE ENTENDER A LOS INGENIEROS!
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Un Ingeniero no es que sea prepotente... es que está rodeado de inútiles.

Un Ingeniero no tiene el ego muy grande... es que el cuarto es muy chiquito.

No es que quiera tener la razón siempre... es que los otros siempre se equivocan.

Un Ingeniero no es que carezca de sentimientos... es que los otros son unas nenas lloronas.

Un Ingeniero no tiene vida desorganizada... es sólo que tiene un ritmo de vida particular.

Un Ingeniero no es que sea un crecido... es que los simples mortales no lo comprenden.

Un Ingeniero no es un ser calculador y frío... simplemente le parece divertido pasar por encima de la gente común.

Un Ingeniero no es un enredador... es que los usuarios no entienden nada.

Un Ingeniero no es un crítico... es que los errores de la gente son muy evidentes.

No es que el trabajo los absorba es que... ¿de qué demonios estaba hablando?

Un Ingeniero no comete errores... sólo comprueba que los demás están prestando atención.

No es que se crean la gran cosa... ¡¡¡ES QUE LO SON!!!

Pero recuerden: ser tan cercano a la perfección tiene sus problemas, así que los que no son ingenieros traten de entender a estas tristes almas, torturadas entre la genialidad y la incomprensión.

miércoles, noviembre 14, 2007

Una de berenjenas al potorro

Espero que se pueda decir potorro a estas horas. No lo tengo claro. En caso de que no se pueda decir la culpa no es mía, es de mi hermano. El mayor, no mi hermano compañero de escatologías estudiantiles. Yo es que aunque no lo parezca estoy rodeado de hermanos. Todo por mi padre, que como le quedaban grandes los condones les cortaba la punta, y al final claro, para cuando se quiso dar cuenta de cómo funcionaba lo de las semillitas y las abejitas ya tenía casi un equipo de baloncesto con cheerleaders y todo. Bueno, lo de mi hermanísimo. Un tipo serio. En la familia a todos nos cae mal pero como vino primero hay que aguantarle. Pues eso, un tipo serio. El otro día me manda un mail, con “noticia” por asunto. En el interior un link. Por el medio nada. Ni hola, ni adiós, ni ojalá te mueras cabrón que te vas a quedar con la herencia que me pertenecía, ni ná de ná. Lo que les digo, un tipo serio. Así que claro, qué voy a hacer, pues ir a la página en cuestión a ver de qué va el tema. Del calentamiento global, o del comienzo del universo, o de la fusión fría, o de la cría de lechuguinos en la Laponia del este. O algún otro tema comprometido y sesudo, porque mi hermano es un tipo serio. Lean ustedes.


Bien. Pues tras la obvia partida de culo inicial, la pregunta que me asalta a mí es qué cojones tendrá que ver la vaginitis con que en el susodicho potorro no consiguiera abrirse paso ni todo el cuerpo armado de los marines americanos. A no ser que hubiera dos hongos gigantes a la entrada, ahí en plan porteros de discoteca, diciendo que allí con bata blanca no pasaba ni dios. Y claro, ante eso cualquiera se acojona, por muy ginecólogo que seas.

Uno también se pregunta por qué un médico iba a ser tan cabrón como para aconsejarla a una mujer con una infección y un notable ardor en sus partes pudendas que se metiera pollas de plástico por el orificio para bajar la irritación. Eso no tiene ni pies ni cabeza. A no ser que se trate de la cabeza privilegiada de un periodista, claro. Estas inquietantes dudas te llevan a realizar una búsqueda por internet que, tras aproximadamente 10 segundos, nos dejan con la certeza de que, oh sorpresa, el avispado informador no tenía ni puta idea de lo que hablaba. Y ustedes dirán, por dios irlandés, un respetable y avezado periodista sin saber de lo que escribe, eso es imposible. Pues sí, posible es, porque mucho me temo que lo que tenía la buena mujer era vaginismo, gilipollas, vaginismo (gilipollas el redactor, no el vaginismo). Pero bueno, yo no soy médico y tampoco quiero meterme en camisas de once varas, así que le daremos el beneficio de la duda al presunto tonto del nabo y en vaginitis lo dejaremos. Con lo cual, imagino que los presuntos hechos se desarrollaron tal que así.

A la tipa la picaba la entrepierna cosa mala y estaba ahí todo el día rasca que rasca cuando nadie la miraba. Porque claro, una cosa es rascarse un cojón, que eso es de muy macho y se puede hacer donde te salga del ídem, y otra bien distinta andarse friccionando el chichi. Naturalmente el sagrado agujero tras todo el proceso rascador o rascante andaba ya un poco reseco, un bastante rojo y un mucho escocío así que la individua con mucho dolor de su corazón tuvo que dirigirse donde el médico espeleólogo de aparatos escocíos.

Una vez allí la conversación debió ser más o menos “hola señora, cuénteme”. Pues verá usted. Sí dígame. Ya sabe. No, señora, no lo sé. Es que una amiga de una amiga de mi cuñada está un poco preocupada. Señora, por favor. Y vengo yo porque a ella la da vergüenza, se hace cargo, supongo. Sí que me hago cargo sí, señor dame paciencia. Huy, pues si se pone usted así me voy y le denuncio. No, no, a ver, qué la pasa a la amiga de la amiga de su cuñada. Que la pica un poco la princesita bonita. ¿La qué?. Ya sabe, la pesetita. Señora, por favor, que va usted para 40 años. Huy, pues si se pone así me voy y le denuncio. No, no, a ver, bien, que la pica la vagina. Pero por dios, qué vulgaridad, ha dicho vagina. Sí, señora, sí, he dicho vagina. Haga el favor de en mi presencia decir como mucho huchita. Señor, qué habré hecho yo para merecer esto. Es usted un maleducado, si sigue así me voy y le denuncio. Sí que lo soy, sí, pero bueno, volvamos a la vagina. Huchita. Lo que usted diga. Pues que la pica. ¿Y habría alguna remota posibilidad de que pudiera echar un vistazo a la calenturienta huchita?. ¿Me está llamando zorra?. Calenturienta la huchita no usted, joder, me refiero a que tiene una calentura. ¿Me está llamando zorra?. Joder, usted lo que necesita es un psiquiatra, coño, no un ginecólogo. ¿Me está llamando zorra?.

Bueno y así durante un buen rato hasta que ya por fin la convence de que se siente en el aparato ese de puta madre que tienen los espeleólogos chochiles. Yo siempre he pensado en comprarme uno para ver la tele. Y claro, la tipa se tumba allí en plan estaca. Ya saben, a mí usted no me va a arrebatar mi flor, depravado cabrón. Y el tipo, “relájese mujer”. Estoy relajada. Sí, ya lo veo, relajadísima. Pues sí. Ya, pero es que a pesar de tanta relajación no consigo pasar de las rodillas.

Y ahí que viene la enfermera con varios tipos de fórceps y de gatos hidráulicos pero los músculos vaginoidales de la chorva son como el puto cierre de los sujetadores y no se separan ni aunque les den dos ostias, así que el tipo decide probar con un taladro black and decker que tiene de cuando veía Bricomanía, y luego con un par de martillos neumáticos, y ya al final tiene que llamar a Gallardón a pedirle prestada una de las tuneladoras de la M30. Pero están todas ocupadas. Señora, joder, métase una puta berenjena por el potorro, a ver si así se la pasa porque si no los niños la van a salir por la nariz, coño. Hala, acaba de decir nariz, se le va a caer el pelo, y le van a lavar la lengua con jabón, desalmado. Y la tipa se pira de allí, entre los escombros del fallido intento de penetración, completamente vejada, humillada y ultrajada a decirle al juez que a causa de que un médico la dijo que se metiera una berenjena por el chocho lleva 33 años sin poder follar. Pues menos mal que no era un proctólogo, porque si la llegan a sugerir que se meta un pepino por el culo se monta la de Dios es Cristo.

Y eso es todo por hoy amigos. Hay que ver el nivel de sofisticación que están alcanzando las excusas femeninas para no dejarnos mojar el churrín. Que no cariño, que no insistas, que el chochólogo me ha dicho que me meta una berenjena por el ídem, y eso me provoca tales desequilibrios cerebrales que no podemos hacerlo en un mes. Joder, ¿y no podía dolerte la cabeza como a todo quisqui?.

Ahora, el que de verdad tiene toda mi más absoluta y ferviente admiración es el marido. Que debe tener la polla de puto adamantio para conseguir meterla ahí.

domingo, noviembre 11, 2007

Toreeero, toreeero

Porque de vez en cuando no está de más recrearse con la parte menos seria del baloncesto, y hay que reconocer que la llegada de este chico a la NBA fue digna de destacarse.


Su estancia en los Kings, el equipo ye-ye de principios de siglo, los del bocata de tortilla y el seiscientos, estuvo repleta de highlights.


Pero si me obligan a elegir, me quedo con su pase con el codo durante el partido entre rookies y sophomores del All Star de 2000.

Y esperen a ver la versión mejorada patentada por Juanisho

Vamos, que el tío, para la parte circense del juego, mola. Y si no me creen a mi, atiendan a Montes y Daimiel. Lo que nunca llegaré a comprender es cómo un tipo de estas características no disfruta de invitación vitalicia para los partidos de las estrellas, si ése es su hábitat natural. Psche, ellos sabrán.

sábado, noviembre 10, 2007

Comprendiendo a los ingenieros XXII

Los días como hoy en los que vía correo electrónico te dejan el trabajo hecho, da gusto ser el fundador, líder natural y guía espiritual de un blog.


Ingeniería: ¿el oficio más viejo del mundo?


1.- Habitualmente trabajas hasta tarde.

¡Como las putas!

2.- Generalmente eres más productivo por la noche.

¡Como las putas!

3.- Te pagan para mantener al cliente feliz.

¡Como las putas!

4.- Cobras por hora pero tu tiempo se extiende hasta que termines.

¡Como las putas!

5.- Si eres bueno, nunca estás orgulloso de lo que haces.

¡Como las putas!

6.- Te recompensan por satisfacer las fantasías de tus clientes.

¡Como las putas!

7.- Es difícil tener y mantener una familia.

¡Como las putas!

8.- Cuando te preguntan en qué trabajas no lo puedes explicar.

¡Como las putas!

9.- Tus amigos se distancian de ti y tú solo andas con otros iguales que tú.

¡Como las putas!

10.- El cliente paga tu cuenta del hotel y por horas trabajadas.

¡Como las putas!

11.- Evalúan tu "capacidad" con horribles pruebas.

¡Como las putas!

12.- El cliente siempre quiere pagar menos y encima quiere que hagas maravillas.

¡Como las putas!

13.- Cada día al levantarte dices:"¡NO VOY A HACER ESTO TODA MI VIDA!"

¡Como las putas!

14.- Sin conocer nada de su problema los clientes esperan que les des el consejo que necesitan.

¡Como las putas!

15.- Si las cosas salen mal es siempre culpa tuya.

¡Como las putas!

16.- Tienes que brindarle servicios gratis a tu jefe, amigos y familiares.

¡Como las putas!


Ummmm...

Ahora me pregunto...

¿Realmente somos ingenieros o qué somos?

viernes, noviembre 09, 2007

A todo Portu le llega su San Martín

31 de Octubre de 2007. Nueva fecha a añadir a la colección de santos días menosmoléricos. Al fin llegó el momento que nadie pensó que llegaría. Confesad, malditos. Confiabais menos en ello que yo mismo.

Pues sí, vayan ustedes a saber cómo, tras 9 meses de trabajo más o menos eficiente, logré convencer a mi director de proyecto de que la cosa podría estar presentable y oye, por qué no quitárselo de en medio y así no hay que renovar matrícula y esas cosas tan molestas que implican aflojar mosca. Tras un periodo trepidante en el que aprendí a dominar Word al 60%, sudé la gota gorda para dar forma al capítulo de resultados cuando la verdad sea dicha con lo que he hecho pocos resultados pueden verse (ahí la imaginación de Juanisho jugó un papel importante), y currarme una presentación sobria y funcional así como yo, en la que los alardes técnico-estilísticos corrieron a cuenta de mi parte contratante, ya estaba en disposición de pasar el mal trago.

O casi, porque uno es muy tímido y no le atrae nada la idea de hablar en público. Y mucho menos realizar un ensayo de qué es lo que se va a hablar en público. Pero parece que mi idea de improvisar no está muy bien vista, y tras las presiones recibidas desde diversas partes del globo, Valencia y Cesena incluidas, acabé por claudicar y optar por la opción propuesta por mi Boss: encerrarme en casita y hacerme pases privados a mi mismo mismamente. Lo cual se demostró un acierto, porque la primera prueba fue horrorosa. Y después de pulirlo, 29 minutazos que tardaba. Queda constatado que soy un pesado siempre y en todo lugar.

La bella italia y sus sabios consejos

La mañana del día de autos comienza siguiendo las enseñanzas del señor irlandés. Ya saben, lo de ir ligerito y relajadito. Nada de esfínter tenso. El evento será a las 12, así que hay tiempo para desayunar con calma y pegar un último repasito al rollo que quiero contar a la concurrencia. Como aún y con esas sobra tiempo, aprovecho para seguir de nuevo las enseñanzas del irlan y poner a prueba mis conocimientos de geografía. Nivel 10 de 12. Bien. Conozco más mundo que el habitante medio de Oklahoma.

Estamos en Halloween, así que lo propio es disfrazarse. Y yo, que soy un fiel defensor del american way of life, me disfrazo.

Camisa y pantalón: mi concepto de elegancia extrema

Tras atender mensajes y llamadas de ánimo varios, procedo al siguiente paso en el proceso de distensión previa a mi puesta en escena: musicón. Entre Joey Ramone y Mika, cantantes ambos que desprenden virilidad en cada nota, logro mi objetivo y ya estoy preparado para hacer el ridículo más espantoso.


Parada solicitada en la pastelería. Procuro no hacer caso a los jocosos comentarios de la dependienta y evitar pensar en el supuesto "y si suspendes, ¿qué hacemos con los pasteles?". Problemas para aparcar. Normal, por otra parte. No son horas éstas. Y así me lo hacen ver en el departamento, dada mi aparente pachorra. Siendo de sobras conocida mi patosidad manifiesta, solicito el apoyo logístico de algún alma caritativa que colabore en la preparación de mi aula de tortura. No son uno sino dos los solícitos compañeros que se aprestan a ello, de los que obviaré su nombre para no ponerlos en evidencia, ya que muestran aún menos pericia que el menda, que me limito a ejercer labores de capataz y supervisor de obra ("a ver, ese cable que no quede suelto"), a la hora de conectar portátiles a proyectores. Menos mal que aparece mi Boss en su reluciente corcel y desface el entuerto, porque quedan 15 minutos y apañados estamos si no se ve nada en la pantallaca.

Compra de botellines de bebida no alcohólica para el tribunal inquisitor, recepción de los espectadores, carraspeos y showtime begins. Una vez más aparecen ganas de seguir las enseñanzas del fuckin' irish, pero habrá que aguantarse. Nota mental: hay que rebajar la ración diaria de chocos, que yo más que regularidad tengo atodashorasidad.

Y ahí me destapo, claro que sí: balbuceos, narrativa atropellada y desordenada, caos expositivo y asunto finiquitado en 20 minutos. Clavaos. El mínimo recomendado. Y contando todo lo que había preparado el día anterior. ¿Cómo puede ser entonces que rebajase el tiempo de exposición en casi una tercera parte? Misterios del habla a velocidad absurda, amigos.

Turno de ruegos y preguntas. Trago de agua para ganar tiempo. Sufrimiento. El que decía que no tenía ni pajolera del tema y que se leería mi libraco "un poquito por encima" sorprende a la concurrencia preguntando aspectos ocultos en lo más recóndito de mi tocho. Y yo, que nunca he tenido facilidad para expresarme, lo pongo de manifiesto. A continuación, mi Boss, con el que tengo firmado un pacto de no agresión: yo no le gano en la SuperManager, él no me hace preguntas el día de mi presentación. Y como remate, la presidenta, que también tiene dudas, pero no tan traicioneras como las del otro amigo y salgo mejor parado. Aunque esa en la que comencé mi respuesta con un "umm... pues.... no lo sé" provocó reacciones de espanto en el público presente. Yo soy así, todo sinceridad. Mi mamá me dijo desde chiquitín que no hay que decir mentiras, y yo lo aplico. Así me va.

Tras unos largos minutos de deliberación, el jurado emite su veredicto. Favorable a mis intereses. Mola. Otra cosa hecha. Albricias.

De todo esto hay vídeos, pero a día de hoy aún no los he visto ni obran en mi poder, así que ajo y agua.

A falta de perdices, mi legión de fans y yo engullimos los pasteles regados con un mosto del país y cervezas holandesas para dar así rienda suelta a nuestra felicidad. Atiendo llamadas desde Finlandia y la Comunitat Valenciá, recibo mi postalaza conmemorativa y estoy tentado de invitar al convite a una de mis coleguis de secretaría que hace acto de presencia en la cafe. Pero no, me falta mala baba.

Comida en casita con los papis salpicada de telefonazos familiares, reposo del guerrero tirado en el sofá y a tomar algo a nuestra taberna celta con aparcamiento grande de confianza con el personal que no ha podido acudir a la cita mañanera por estar atendiendo sus negocios. Cualquiera pensaría que un miércoles por la noche no va a haber mucho movimiento en la zona, a pesar de que mañana sea festivo. Cómo no, la OPBL hace acto de presencia: hay jornada de fútbol. Ponen pantalla grande para ver al Racing. Walter comenta en directo desde el propio bar el partido. Toca quedarse de pie arrinconados, disfrutando de su melodiosa voz. Viva yo y mi tino.

A la llegada del exiliado en la capital del Turia y consorte, se procede al acto de entrega de mi segundo regalo ingenieril. Y está claro que había ansias de venganza después de la lampara que le tocó en suerte a Juanisho y el regalo inexistente con que fue obsequiado el irlan. Cacho perros. Rencorosos. Pues bien que mola mi pelota de basket guarda CD's.

Baloncesto a tutiplén. Más encasillao que Michael Landon

Como remate, me jalo tres porciones de pizza que hacen a mi estómago comenzar su particular vía crucis, que desembocará en una sesión de fin de semana para el recuerdo. Pero eso, chavalería, es otra historia.

jueves, noviembre 08, 2007

Crónicas madracas IV

Domingo 16 de Septiembre

A ESTO LO LLAMAN "QUEDARSE CON CARA DE TONTO"



Decepción

(Del lat. deceptĭo, -ōnis)

1. f. Pesar causado por un desengaño.

2. f. engaño (‖ falta de verdad).


Burla. Chasco. Desencanto. Desengaño. Desilusión. Frustración.

En todo eso y más acabó el día. ¿Pero cómo llegamos a ese punto? Aplicaremos flashback a lo Tarantino.

Que te despierten a las 9.25 llamándote al móvil es una faena. Si tú contestas 2 horas después, se lleva mejor la cosa. Y más cuando la parte contratante no se agarra un mosqueo de los que hacen afición por ello.

Tras dejar un día más a mis anfitriones sopa, procedo a la reunión de rigor en la Basket Square con la facción viejuna de la expedición. Así aprovecho para leer la prensa, que son gente pudiente que compra periódicos. Yo soy becario y no estoy para dispendios de ese tipo. Paseando, paseando, llegamos hasta Goya. Sí, delante del pabellón. Hoy la tensión se palpa en el ambiente y no es plan de alejarse mucho del recinto, así que comemos en "La Vaca Leonesa", que pilla cerca. Con ese nombre, tiene uno que ponerse tito. Y vaya que si se pone. Basta con que le echen un vistazo a la señora sartenaca que nos metimos entre pecho y espalda priportu y servidor. Una cada uno, por descontado. Que somos del norte. Paportu también pero menos, y se conforma con un filetillo no tan letal.

Y mi estómago, tan campante

Tras comprobar que el Nano aguanta el tirón del perro inglés que tiene por compañero de equipo (NOTA: hace casi dos meses mis esperanzas de ver a Alonso campeonando estaban intactas), entramos al Palacio para presenciar los últimos 15 minutos del Eslovenia - Francia, en el que queda demostrado que los eslovenos también saben hacerlo a la inversa, porque iban perdiendo pero a triple limpio en el último cuarto acaban apalizando a los anfáns de la patrí. Mal, TonyP, muy mal.

A continuación, turno de hacer la compra, que uno es muy cumplido y no es cuestión de presentarse en casita sin ningún recuerdo de mi paso por tan magno evento para la gente menuda y no tan menuda. Eso sí, la ansiada taza para mis desayunos de campeón con frosties de kellog's poderosa energía tendrá que esperar, que no se fían de mi cara de no tirar tazas de desayuno a la cancha de juego. Con lo tranquilote que soy yo...

Toca un Alemania - Croacia. En la previa, el pincha nos deleita con un temazo de nuestro muso, el "Looking for freedom". Al parecer, Dirk tiene a bien tararearlo cuando lanza tiros libres, o cuando calienta o algo así. Un muso que adora a otro muso. ¿En qué lo convierte eso?


El rubiales, cómo no, da una exhibición. Germania, quinta. Aún no me lo creo. Y ellos, tampoco.

Te la va a liar, Mariete

Proseguimos con un partido por el bronce más bien soso que acaban llevándose los lituanos a la saca. El segurata de nuestra zona (el gurugú, no sé si recuerdan) informa de haber sido a su vez informado de una aparición de la pancarta del irlan en un informativo televisivo mañanero, pero no se le ve muy convencido. Tampoco nos molestamos en indagar mucho porque antes del próximo partido tenemos una misión que acometer. Y la realizamos con éxito. Sobre todo el fuckin' irish, que tiene un morro dublinés especial y se interna en la zona de los que pagan más con toda la tranquilidad del mundo, como quien se cuela en la cola del supermercado. Yo, con toda mi timidez, sigo sus pasos y alucino cuando la voluntaria encargada de que no se le metan moscones entre los ricachones ¡¡me pide disculpas por haberme empujado levemente!! No sé yo si perdonarte, hija. Anda, anda, voy a seguir andando y que no vuelva a pasar, eh. Y así, poquito a poquito, estamos donde queríamos: junto a nuestro comentarista televisivo favorito, aspirante a muso del blog: mesié Andrés Montes. Albondiguita mix. Y mis temores se ven confirmados: es más soso que el pan integral sin sal. De anteayer. Lo que sumado a la intervención del segurata asociado, convierte la situación en tragicómica. Y si le añadimos mi poca pericia con la cámara, obtenemos como resultado la siguiente foto.


No desistimos, y optamos por dar la barrila a Itu, situado en la fila posterior. Y ahora sí que me creo eso que dicen de que cuando era jugador era insoportable, porque ahora no es que vaya a ganar el premio de Mr. Simpatía 2007, precisamente.


Pero la historia pormenorizada se la dejo al irlandés, que tiene mucha más gracia que yo.

¿Será por esto lo del chasco que comentaba al principio? Ojalá. No fuera malo. Pero va a ser que no.

Hala, con las mismas vamos a nuestros sitios oficiales, esto es, con los tres jóvenes animosos de los que no sé si les he hablado, y el entendido y la novia del entendido del que no tengo ganas de hablarles, para ver la final en todo su esplendor y en toda su lejanía. Pero antes, los himnos.

Sin letra. Aún.

Antes de empezar, y no conformes con el espectáculo de los marcadores wi-fi el primer día de cuartos de final (en las noches de tormenta aún escucho eso de eight seconds), hay que llamar al ñapas pa que coloque en condiciones la red de una de las canastas. Claro que sí, hombre. Somos españoles, y aquí no hay más que hablar. Dando la nota siempre y en todo lugar.


Tras un primer cuarto funcional, en el que Marc parece Wilt Chamberlain, prosigue lo que yo doy en llamar la debacle (ya saben que soy un tremendista) y al descanso mando un par de sms indicando a mis hombres de confianza en la lejanía que la cosa me huele a chamusquina.

Y oigan, tampoco me equivoco tanto, porque poquito a poco el desastre va tomando forma, y a pesar de que a falta de 1.40 estamos 5 puntos arriba, lo que en un partido jugado a 60 es una barbaridad, los rusos hacen gala de su famosa sangre congelada, lo cual esta vez les viene de perlas, los españoles hacen mal todo lo que podía hacerse mal, y la cosa culmina con un canastita del bueno de John Robert Holdenov, natural de Pittsburgh, provincia de Novosibirsk. Los chicos de Solobasket le han encontrado un parecido razonable a la jugada. Si las comparaciones siempre fueron odiosas, ésta más aún. ¿Tenía que ser justo hoy cuando viviera en mis carnes esa sensación de súbito silencio en todo un pabellón tras una canasta last second de un negraco contra el equipo local cuando lo que está en juego no es el torneo toyota de selecciones regionales de habla no libanesa? OPBL, OPBL, mira que nos conocemos desde hace tiempo y no dejas de sorprenderme... En mi descargo alegaré que fui de los pocos que no cerró el buzón en ese momento y seguí con mis arengas. "Vamos, chavales", y similares. El irlan, una vez pasado el momento de estupefacción en el que asimiló que, efectivamente, nos habían metido la llave en el baúl, con bastante saña la verdad sea dicha, e íbamos a ser una vez más SUB-campeones de Europa, me acompañó en lo de chillar, para así no hacer el ridículo yo solo. Eso es un amigo.

One more time: we aren't the champions, my friends

El negro castaña, como le bautizó Miguelovas, tuvo que ser. El mismo que hasta ese momento no dejaba de ser la nota exótica y nadie se preguntaba de dónde había salido. Era un negro sin más, que diría Pombo. Y entonces tuvo la desfachatez de meter la canasta de la victoria. Qué bueno, mami, qué bueno. A Siberia lo mandaba yo.

Pues nada, a aplaudir a los premiados y todo eso y desfilar hasta la planta baja del pabellón. Y deme usted la taza que habíamos acordado antes, que no se me ha olvidado y ahora ya no tengo a quién tirársela.

Alegoría y Epitafio, 2 en 1

Cena de bocata en un bareto de enfrente tras dar muchas vueltas y toparnos con Boza Felipe no corres, no pasas, no tiras, no saltas: no entiendo cómo pagar 400 millones por ti Maljkovic, y retorno cabizbajo a casa... tras saltarnos eso sí la parada de metro en la que había que hacer transbordo. Y aunque parezca increíble, esta vez NO FUE POR MI CULPA. Al menos, no en su totalidad, que yo no soy el que vive en Madrid 11 meses al año.

Y mientras, paportu & priportu despidiendo a los muchachos altiricones a su salida de vestuarios. Eso es afición, claro que sí. Ahí tendría que haber estado yo. Porque por raro que pueda parecer, en esta ocasión no he acabado tan sumamente picado como en Belgrado. Y miren que la traca es comparable, pero ya ven. Será que me he hecho mayor. Sí, eso será.

Hasta un próximo campeonato aquí les dejo salvados, que la harina, se la llevaron los alemanes.



PS - El viaje de vuelta fue más dramático que el de ida, pero nada que un señor lechazo en Quintanadueñas, provincia de Burgos, no arreglase.

Con ustedes, mi botín. Excepto la famosa taza, que es muy tímida