lunes, octubre 30, 2006

I wasn't born in the USA (Toma 2)

La andaluza de Santander opina que está muy mal que deje las cosas a la mitad. La verdad es que no entiendo por qué lo dice porque yo siempre termino lo que empiezo. Bastante rápido además. No sé, ya se lo preguntaré. El caso es que hace unos días sí que se me quedó sin acabar una historia divertidísima e interesantísima sobre pasaportes, sudokus y molinos de viento, así que he decidido que como seguro que llevan noches interminables sin poder dormir ante la incertidumbre de cómo terminaría la epopeya en cuestión, pues que voy a narrarles la segunda parte. No hace falta que me den las gracias por preocuparme por sus desórdenes del sueño. Lo hago de forma desinteresada. Yo es que soy asín.

Llego a atlanta. Me bajo del avión. Tengo una hora cuarentaycinco para coger el siguiente, lo que según mi hermano listo, que de estas cosas sabe un rato de tanta ida y venida, me da un 70% de posibilidades de cogerlo. No problem. Nada de ponerse nervi que la jodemos, ya saben, vísteme despacio que tengo prisa. Una turba de señores simpáticos señalan el camino a seguir. Como las miguitas de pan de garbancito pero con manos y pies y gualqui talquis. Sigo a las miguitas de pan. Llego a un lugar con un señor de ceño fruncido. Saco el pasaporte antes de que me lo pida. Me lo pide. Se lo doy. ¿Y los otros papeles?. ¿What other papers?. Costums and taxes, sir. Esto de que me traten de sir mola, ya soy como becam. Le doy lo que rellené en el avión. Se ve que no tengo cara de genocida nazi porque me deja pasar. Sigo andando. Más miguitas de pan. Llego al sitio donde salen maletas. Sale mi maleta, joder, qué alegría qué alboroto, han conseguido emparejar maleta con dueño. Acojonante. Ando 7,3 metros y me dicen que deje mi maleta en otra cinta transportadora donde hay pila de gente dejando maletas. Perdone señora, ¿yo dejo aquí mi maleta y va a llegar a lexington?. Claro, caballero. Y sonríe. Es sonrisa de guasa. Bueno pues nada, me veo pasando la semana con los calzoncillos de la mochila. Qué se le va a hacer.

Sigo andando porque aquí no hay más que miguitas de pan cagaprisas. Llego a la parte difícil. Aduana. No hay ni dios, bueno sí, los de mi avión y como 853 puestos de policía. No quisiera exagerar. Chachi, parece que sí que voy a coger el otro vuelo porque este era el punto crítico. Espero unos cinco minutos. Me toca uno de los polis negros. El pibe en cuestión por el hecho de ser poli no deja de ser negro y por ello mismo habla, pues eso, como un negro. Como los de las pelis del ghetto, pues igual pero sin las cadenas, sin rapear y con traje de poli. Y claro, no entiendo una mierda de lo que me dice. Como si un guiri con su fino español de la alta burguesía castellana llega a barajas y el guripa de turno le suelta un “qué paza quillo”. Pues lo mismo. Repito “sorry” y “excuse me” unas tres veces por pregunta. El tío me mira mal. Coño, muchacho, qué quiere que le haga, a mí me enseñaron el inglés de dublín no el del bronx. Que a qué vengo. A un congreso. De qué. Sobre el estudio del escarabajo pelotero en la estepa rusa. Dónde. Lexington. Dónde en lexington. En un hotel guay. Hasta cuándo. Hasta el jueves. Todo esto con una cara que realmente temo que me meta la mano por la boca y me saque el hígado por el pie. Después de eso ya sólo me falta cantar el himno americano, besar la bandera, renunciar a satanás y el cacheo rectal. Por suerte me libro de lo de renunciar a satanás. Me dice “get out of my sight”. Eso ya sí que me acojona de verdad. Me largo cagando leches.

Me queda poco más de una hora para el otro avión. Correcto. Llego a un detector de equipajes y de humanoides. Meto la mochila al detector. Avanza. Se para. Retrocede. La tipa me pregunta que si llevo un ordenador. Pues sí. Que lo saque. Lo saco. Lo paso por separado. Voy a pasar el detector de humanoides pero un individuo también negro de dos metros y mínimo 140 kilos (y no exagero ni un pelo) se me pone delante y me dice con su voz de barry white, “Where d’ ya think ya’r goin’?”. A este ya le entiendo mejor. Aunque es más grande acojona menos que el otro porque trae cara de cachondeo. Le digo que “im trying to get into your country, but im starting to think i wont make it”. El menda ya no intenta disimular la sonrisa porque los que están con mi mochila se echan a reír. El tío descomunal me dice que además de vaciarme los bolsillos, quitarme el reloj y el cinturón, me quite la chaqueta y las playeras. Le miro con media sonrisa. “Are you sure you want me to take off my shoes?”. “Yes boy, im pretty sure”. “All right, but this wont be considered a chemical attack, will it?”. La verdad es que el tío con toda su humanidad es un cachondo, porque me mira muy fíjamente a los ojos intentando ponerse serio sin conseguirlo, y se coloca muy lentamente unos guantes de látex. Empiezo a pensar que nunca sé cuándo estar calladito. El tío debe ver mi careto de espanto, se despolla, coge mis playeras al otro lado de la cinta, me las da con mucho mimo, se quita los guantes y los tira a la basura. Todos los compañeros se mean de la risa. La verdad es que yo también. Me visto. Sigo andando. Llego a la puerta de mi vuelo sin que nadie más me pida el pasaporte. Me siento mal. No por nada en particular, pero el caso es que cuando pasan más de cinco minutos sin que me pidan el pasaporte empiezo a pensar que algo va mal. El vuelo se retrasa veinte minutos. No big deal. Cojo el vuelo. No sé qué distancia hay de atlanta a lexington pero estoy casi convencido de que acaba en 69. Llego a lexington. Mi maleta también.

Bueno, pues eso es todo, bien está lo que bien acaba. La vuelta fue un despiporre mayor si cabe, incluyendo pérdidas de aviones, escalas en venecia, maletas en paraderos desconocidos y señoras como toneles leyendo biblias y golpeándose sus monumentales glándulas mamarias. Pero eso ya es harina de otro costal.

domingo, octubre 29, 2006

In the guetto a la española

Cierto es que en nuestro país el fenómeno Streetball no está tan extendido ni goza de tanta popularidad como en yankilandia, pero poco a poco se va haciendo un hueco gracias a jugones como Lennon The Lawyer Álvarez. Para poneros en antecedentes mal y rápido podríamos decir que es un tipo que en la última visita de los AND1 a España se presentó a un concurso popular en el que se elegía a algún participante autóctono para el partido "oficial", lo ganó e hizo un gran papel con los "consagrados". Y no me extraña. Para conocerle más a fondo podéis leer esta entrevista y para verle en acción sólo tenéis que dar al play.


Me hacen a mi algo así en una pachanguita y me muero de la vergüenza. Y mis ojos enrojecen de ira, claro.

Y ahora, vamos con el tío que mejor ha aúnado el estilo callejero con el profesional, Sergio la rica salsa canaria se llama mojo picón Rodríguez. Qué mejor para darse a conocer que verle en acción en el Campeonato de Europa Junior de hace apeñas dos años. Fue mi primera vez. Y es cierto lo que dicen, fue inolvidable. Aquí le tenemos en el partido de cuartos de final contra Rusia.


El 9 ruso aún le está buscando. Por cierto, ¿es cosa mía o el estribillo de la segunda canción dice algo así como "get on my dick"?

Final contra Turquía. Pellízcadme, que debo de estar soñando. Televisión Española emitiendo partidos de baloncesto de juveniles. ¿Qué pasaría por las febriles mentes de sus programadores en el verano de 2004?


Esto ha estado bien, y es el máximo exponente del juego libre de nuestro chaval, pero de obligada visita es el enlace que os pongo en el que ya podéis ver videos de sus andanzas por la ACB con el Estu o en campeonatos con la selección absoluta. Animáos, que no tienen desperdicio.

¡¡McMillan, a ver si te enteras!!

Para acabar, un ejemplo de cómo no hacer una entrevista a un jugador de baloncesto, también conocida como No tengo ni puta idea de basket y no voy a dejar que alguien que sepa me prepare las preguntas. Especial atención a partir del minuto 3, que comienza el despiporre, con dudas del tipo "¿Te hicieron tirar desde la línea de seis?" o "¿Y cómo es lo del draft?"


En fin, mejor esto que nada. Por lo menos se interesan un poco, que ya es algo.

sábado, octubre 28, 2006

Ojo a la hora de salir de farra

La realización de rigurosos análisis menosmoléricos ha tenido como consecuencia el descubrimiento de la debilidad de las sinapsis del cerebro humano a la hora de emplear cierta terminología tras una buena inyección de alcohol en sangre. Sí, efectivamente, no se me ocurría nada mejor que postear y tiro por el camino fácil.


Palabras que son difíciles de decir cuando estas borracho:

A) Innovativo
B) Preliminar
C) Proliferación
D) Cilantro


Palabras que es MUY difícil articular cuando estás borracho:

A) Específicamente
B) Constitucional
C) Disociación
D) Transustancial


Construcciones gramaticales IMPOSIBLES de decir cuando estás borracho:

A) Gracias, pero no quiero acostarme contigo
B) No, yo ya no quiero beber más
C) Lo siento, pero tú no eres mi tipo
D) ¿Una hamburguesa? No, gracias
E) Buenas noches agente; hermosa noche, ¿verdad?
F) No quiero pelearme contigo
G) Oh, no, no podría. Nadie me quiere oir cantar
H) Gracias, pero ni siquiera voy a intentar bailar; no tengo coordinación
I) ¿Dónde habra un water? Me niego a orinar en la calle
J) Me tengo que ir a casa, porque tengo que madrugar para ir a trabajar mañana.


Tened cuidado ahí fuera, amigos. Os podría pasar a vosotros.

viernes, octubre 27, 2006

Cántabros mojados

Empapados de sudor, para ser más exactos. Y es que el BNS es muy mono y muy cuco, pero no se hizo para albergar conciertos con tanta afluencia de público como el de anoche. Que a ver quién era el guapo que le iba a decir a Quique González que iba a ser capaz de reunir a tanta gente y más con el precio de la entrada. Pero sí, los reunió, mira tú por donde. Y Hepeti y yo lo sufrimos en nuestras carnes pisoteadas, empujadas y estrujadas.

La cita era a las 23.00, y el dadivoso Hepeti tuvo a bien ejercer de buen samaritano (una vez al año no hace daño) y realizar labores de chofer para con el tullido que suscribe. No tuvimos problema para adjudicarnos un buen sitio junto al escenario y bien pegaditos a la barra, por si nos entraba la sed. Pero incautos de nosotros, no sabíamos del poder de convocatoria del nuevo y cantabrizado (con su pulserita rojiblanca y todo) Quique y así nos fue. Vaya angustia vital, atrapados sin poder mover ni una pestaña. Y pasando un calor de mil demonios, que si al ambiental sumamos el humano aquello parecía un horno crematorio.

Con 10 minutos de retraso (los postres de la cena tardarían en salir, digo yo) aparece el hombre. Se sienta ante su piano/órgano/lo que sea y empieza a cantar. Bien, que se quite de en medio las (más) deprimentes cuanto antes y así luego lo disfrutamos más. Bostezo. Se salva porque canta Reloj de plata, que yo sé que le gusta mucho a mi acompañante.

Bienvenida, señora guitarra. Vaya, un tema nuevo, con lo que me cuesta a mi digerir estas cosas por primera vez y más en directo. Y ahora dos peticiones. Circula el rumor de que la pava que pide SIEMPRE De haberlo sabido es la misma allá dónde quiera que sea el concierto, que tiene un pacto con Quique por el que él queda bien con su público, que maravillado le admira por entregarse así a los deseos de la audiencia, y ella... ella no sé qué sacará de beneficio, pero algo bueno tiene que ser porque pesada es de narices la tipa. Me aburro.

La promoción no mentía. ¡Va a tocar con banda! La emoción nos embarga. Tras acudir a numerosos recitales intimistas, hoy vamos a ser bendecidos con la vena más rockera de nuestro héroe. El batera con americanilla de estas con la bandera de Alemania y gafas de sol estilo Beastie Boys en "Sabotage". El bajo con corbata roja y zapatillas. Y el guitarra, con traje y camiseta negra, no es otro sino Luis García, dispuesto a aplicar las enseñanzas adquiridas en el "The Cavern" de Liverpool. No sé yo, muy poperos les vemos. No le pegan nada a la imagen de nuestro chaval. Por lo menos lo viven, que eso es un plus.

Puff, sopor. Ya no sé si es culpa nuestra, de Quique y su selección de repertorio para la ocasión o de Felipe González Márquez como ya advertía Carrascal, pero la cosa se nos está haciendo pesadota, pesadota. Tras escuchar la versión estilo Axl Rose de Kamikazes enamorados, tanto Hepeti como servidor decidimos no pecar de puretas y tener la mente abierta. Pero comprendan ustedes que nos resulta harto difícil.

¡Una hora de concierto y se nos pira! ¡Quique, no te reconozco! Por mucho que me haya gustado Vidas cruzadas no es plan. Ah, bueno, que volvéis pa los bises. Ya nos estábamos mosqueando.

Y aquí sí. Aquí se desata por completo. Tras cargar el marrón de su guitarra a uno de los Deltonos que pasaba por allí y ocupadas sus manos con un truja una y un copazo (en vaso grande, para que respire) la otra, Quique confirma nuestras sospechas y demuestra que no es él, que le han abducido. Miraditas al público, oteando el horizonte de la sala, chocando las manos con los de las primeras filas, ¡tirando agua a la peña! Unbelievable. Eso sí, tanto Te lo dije como Hotel Los Ángeles suenan bastante bien en esta modalidad rockabilly-punk-yo que sé lo que es. Para rematar la faena, Salitre, y así calma a las hordas hambrientas de clásicos (¿se puede considerar ya como clásico algún tema de Quique?). Pero a Hepeti y a mi no nos engaña. Nosotros le conocemos y sabemos lo que puede ofrecer. Pero quizá tengamos que ir acostumbrándonos a esta nueva faceta suya de ídolo de masas juveniles.

Qué lejos quedan ya 1998 y aquella grabación en cassette de "Personal", amigo Hepeti.

Y para rematar la faena, a nuestra vuelta a casa la carretera hacia el Hotel Real estaba cortada por obras y no pudimos peregrinar hasta el lugar de reposo del Boss y mostrarle nuestra admiración incondicional y sin reservas. Rayos y centellas.



PS - Pase lo de apoquinar 3 eurazos por cerveza, pero por lo menos que nos dejen disfrutar de ella en su totalidad, que aún podíamos haber aprovechado un buen par de sorbos. Si me apuras, yo incluso más, que voy poquito a poco. Rey de la night, vuelve cuanto antes. Sólo tú sabes cómo tratar al cliente sediento.

jueves, octubre 26, 2006

El puto jefe

Sirva esta acertada reflexión de mi paspas como muestra de lo que nos deparó la noche de ayer. Por primera vez y sin que sirva de precedente, este blog les va a obsequiar con dos posteos acerca del mismo hecho: la visita de Bruce Springsteen a esta ciudad olvidada por la mano de Dios. Sí, efectivamente, Maradona tampoco sabe dónde estamos. Gracias al año jubilar lebaniego, Bruce ya no vive en la ignorancia. Y nosotros, tampoco.

Ya me conocéis y sabéis que soy muy amigo de los relatos con referencias horarias, así que no os voy a defraudar. La cita era a las 22.00, pero mi progenitor y servidor creimos conveniente acudir un pelín antes al lugar de la cita, por lo que pudiera suceder. No olvidéis que la OPBL siempre está en la sombra esperando a hacer su entrada triunfal. Portuguesín precavido vale por dos.

20.45. Llegada al Palacio de Deportes. Mucha peña desperdigada, pero colas las justas. La ansiedad nos puede y entramos a cañón, sin ningún tipo de miramientos, decisión que más tarde se revelará como desacertada a todas luces.

20.55. Nos aburrimos en nuestros sitios, sentaditos en la grada, que ni mi rodilla está para muchos tutes ni mi papi es amigo de las aglomeraciones a pie de pista, así que decidimos darnos un voltio por el anillo inferior (a la vista de la expresión cualquiera diría que sigo en el Belgrado Arena y no en este pabellón cutre nuestro) a ver qué compras podemos hacer. Coño, esa camiseta que lleva ese me mola. Lástima que sea pelín pirata y sólo la vendan fuera. En fin, calmaré mis instintos capitalistas adquiriendo una sudadera. Cara de cojones, pero un día es un día.

21.00. De vuelta en nuestras localidades puedo comprobar que nuestro añorado profesor de Laboratorio de Electrónica Básica bajo su apariencia de chico tímido y apocado esconde un rockerillo y se sienta tres filas delante mío. Y con churri. Definitivamente, tengo que hacer algo con mi vida cuanto antes. Esto no puede seguir así.

21.15. Para amenizar nuestra espera, un grupete de una grada inferior decide darse unas buenas tollinas y así entrar en calor. El alborozo de los ya presentes ante tal espectáculo de insultos y puños voladores es innegable. Comprobado: las mujeres son las que primero se lanzan a repartir. Con eso de que normalmente (insisto, NORMALMENTE, siempre hay excepciones como Munío) un tío no las pegará, se crecen. Hacen bien.

21.20. Ante el poco éxito de nuestra empresa camisetil, paspas coge el móvil y se pone en contacto con el resto de la family que iba a acudir al concierto en la esperanza de que aún no hayan entrado y nos compren un par. Albricias, están fuera. Hemos triunfado. O casi, que esta mañana hemos comprobado con pavor que una talla más no hubiera estado de más. Habrá que ponerse tipo línea para evitar ir marcando innecesariamente.

21.35. Parece que los de la gresca de hace un rato siguen con ganas de mambo. Pues nada, así nos tienen entretenidos. De nuevo una mujer es la que lleva la voz cantante en la trifulca.

21.59. Tras unos momentos de indecisión por mi parte en relación a si dar un toquecillo o no a mis amiguetes presentes en el concierto, es Carlsbart quien tiene a bien llamarme. Acordamos mutuamente ejercitar nuestros globos oculares y tras cabriolas y posturitas varias indignas de gente de nuestra clase y poderío contactamos visualmente. Hepeti es un chico serio y no se presta a estos juegos, quedándose bien sentaduco no vaya a ser que le levanten el sitio.

22.05. Bruce y su banda aún no han aparecido en escena, pero los que sí lo han hecho han sido tres coleguitas algo pasadetes a los que no se les ocurre nada mejor que, en lugar de ocupar sus asientos, quedarse en las escaleras que están justo a mi ladito. Mira tú qué bien. Qué suerte he tenido. Sin ningún tipo de miramiento, a fumar que se ponen. Y no me acuséis de intolerante, que no lleváis razón. Pero coño, en un recinto cerrado y con más razón cuando se trata de un concierto, como que no está muy recomendado fumar, ¿no creeis? No es plan de convertir esto en el Abdi Ipecki de Estambul. Paspas les miraba con una mezcla de ira y envidia, ya que a él le tengo bien educadito y no le dejaba echar mano al piti. Por si fuera poco, un vejete les imita y se pone a humear ¡en pipa! Y encima al que tengo justo a mi lado lo que más le divierte es echarme el humo a la jeta. Será que le gusta verme toser. Nunca confiéis en alguien que siendo de noche cerrado y dentro de un pabellón, teatro o similar sigue con las gafas de sol bien posaditas en su cabezuela. Aaah, OPBL, vieja amiga, nunca me abandonas, ¿verdad?

22.12. Mi amigo del fumeque y las rayban está impaciente y empieza a silbar.

22.15. Podéis reiros, pero los silbidos del coleguita han surtido efecto y el Boss y la Seeger Sessions Band van llenando el escenario.

Lo que ocurrió entre ese momento y las 00.39 es de una magnitud tal que mi escaso verbo no es capaz de reflejarlo como merece. Desgraciadamente, no poseo la lírica y destreza de la que hace gala el irlandés cuando la ocasión lo requiere, pero podéis creerme si os digo que aquello rozó la genialidad más absoluta. Algo inenarrable. Quizá sea porque no estoy muy acostumbrado a estos acontecimientos, pero el hecho cierto es que me maravilló por completo. No sé cómo serían los conciertos de este hombre en su juventud, pero a sus 57 castañas son pura dinamita. El tipo nos metió a todos en su bolsillo con sus sonrisas, su chapurreo en castellano y sus historietas de "esta la toco porque me la has pedido tú". ¡Y vaya banda! ¡Qué lujo! ¡Qué gozada! Folk, rock, jazz, blues, ¡hasta retazos de reggae! Espectacular. Sólo me pesa el que no tocaran The River, como habían hecho en sus últimos recitales por la península, pero en contraprestación nos regalaron una estupenda versión de Fire.

Para que os sirva de referencia, aquí os pongo un video con la canción que sirvió como apertura. Cuando un concierto comienza con semejante despliegue de ganas y vitalidad como ocurrió ayer, sólo puedes esperar lo mejor. La historia del bueno de John Henry tal y como la escucharon en Boston allá por Mayo.


Y para dar el remate antes de los bises, para los que no hubo que suplicar mucho ya que el jefe no tardó en reaparecer ni 20 segundos, la apoteosis total con el Pay me my money down. A continuación podéis verlo como tuvieron la fortuna de hacerlo los presentes en Detroit en el mes de Junio.


En resumen, una FIESTA con mayúsculas. Un espectáculo digno de disfrutarse. Si tenéis la oportunidad, no lo dudéis ni por un segundo y acudid a presenciarlo donde quiera que estéis. No os arrepentiréis.

Como ya le he dicho a mi contacto madraca, es ahora cuando me doy cuenta que si no marché de Erasmus a tierras griegas fue por alguna razón.

El puto cheriff, Bruce. Eres el puto cheriff.



PS - Si os habéis quedado con ganas de ver más videos del chaval, pasaos por esta página a ver si encontráis algo de vuestro agrado.

miércoles, octubre 25, 2006

Ligamentos, cartílagos y salas de espera

Como ya os comenté en mi mail de la semana pasada, hoy me tocaba consulta en el hospital. Ah, que no os llegó a todos. No problemo. Eso se arregla en un plis. Colóquense en situación: estamos a jueves día 19 y la noche anterior he sufrido un leve percance deportivo. Para que no cunda la alarma entre mis allegados les hago llegar la siguiente misiva aprovechando las ventajas de la fibra óptica.

Rápidamente les pongo en antecedentes:

El hielo de anoche pareció surtir efecto, ya que no había hinchazón ninguna a la vista, pero hete aquí que a la hora de meterme a la cama empecé a dar vueltas y vueltas y no había forma de evitar el dolor y lograr dormirme. Resultado: noche en blanco y comida mortal de tarro.

Esta mañana, me lleva mi papi a Liencres esperando que mi médico pase consulta, pero oh sorpresa no sólo no la pasa sino que las enfermeras secretarias de la sección son igual de majas que las de teleco y todavía me echan la bronca. Pazguatas.

Por suerte mi papi recuerda que la madre de Kique [este es un amigo que decidió estudiar Caminos, pese a lo cual sigue siendo amigo] debería estar allí. Toca tráfico de influencias. Gente mucho más amable que las de Ortopedia Adulto nos llevan hasta ella, la sacamos de su consulta y contacta con mi doctor, al que hoy le tocaba estar en quirófano operando a pobres incautos. Le cuenta el percal y el tío ni corto ni perezoso cuando acaba con el primero viene en nuestra búsqueda y me pasa consulta de forma totalmente clandestina y fraudulenta.

Tras la revisión de rigor, descarta lo más grave, esto es rotura de ligamentos, y todo indica que no se ha desprendido más cartílago. Eso sí, hay algo de derrame y puede que el menisco esté algo afectado, pero dentro de lo malo eso sería un mal menor (tener artrosis a los 36 en lugar de a los 40, creo que podré con ello)

Así que más tranquilito me vuelvo a casa con mis antiinflamatorios dispuesto a guardar reposo hasta el próximo miércoles, día en el que volveré a Liencres a sacarme unas radiografías y pasar consulta "oficial".

Y ahora tengo que dejaros, que voy a tumbarme en el sofá a ponerme hielo, que hoy ando más cojo que el doctor House y un poco de Vicodina vendría que ni pintada.

Gracias a todos por su preocupación y sus mensajes de ánimo.

Beijinhos pra tós!



Hala, ya estamos todos situados. 12.30 era la hora fijada para el comienzo de mi visita. Una sesión de rayos en el subsuelo con posterior subida a la zona de consultas donde proceder al comentario de las placas tomadas. Bueno, el doctor comenta y yo pongo cara de estar enterándome de lo que me cuenta.

"Diantre. Vaya pila de gente que hay hoy por aquí", exclamó nuestro protagonista al llegar al lugar. "Esto antes de que se escojonara Valdecilla [sí, cuando hablo también voy colocando enlaces] y derivaran a sus pacientes de trauma a Liencres no pasaba. Bueno, voy a dejar mi volante en la cesta correspondiente. Sí, la del fondo de la sala, que es en la que los he dejado toda mi vida clínica. Cáspita, si aquí pone sólo Rayos X y en la otra pone Ortopedia Adulto Valdecilla, que es donde desde hace una temporada han tenido a bien ubicarme. Interesante diatriba la que se me presenta. Dado que en mi volante pone Liencres, y en que en esta cesta del fondo hay más papeles con la misma leyenda, aquí lo dejo. La de allá estará puesta para los nuevos. Los que llevamos toda la vida aquí tenemos prioridades. Siempre hubo clases."

Ja. Y una mierda que te comas, chavalín. En cuanto sale la amigable enfermera, todo dulzura y comprensión se encarga de dejar bien a las claras que el papelito donde tiene que estar es en donde pone Valdecilla, que mira que hace años que los de Traumatología vienen aquí y que no se enteran de una ustedes y patatín y patatán. Ya, pero mire, oiga, que a mi siempre me han cogido el volante en el otro lado, y mi doctor trabaja aquí en Liencres y no en Valdecilla. Qué quién es mi doctor. Pues Plaza. Ah, que usted ha trabajado en Urgencias de Valdecilla con él tropecientos años y está claro que él es de allí y todo está perfectamente explicado y soy yo el que no se cosca del asunto. Pues será. Debe de ser que el que me trata desde hace más de 5 años es el gemelo malvado de ese con quien dice tanto ha trabajado usted, venido de otra dimensión para instalar el dolor y las consultas periódicas de rodilla en mi vida. Si yo no he venido aquí a discutir, aunque parezca obvio que mi progenitor y yo tenemos un don para caer mal a las enfermeras y médicos a las primeras de cambio. Yo he venido aquí para ver si me curan. Si yo espero, que me da igual. Que el arroz me estará esperando en casa llegue a la hora que llegue.

Nada más sentarme, armado de paciencia que falta va a hacer, compruebo cuánta razón tenía Constantino cuando hablaba del efecto "Oídos de artillero" que tan frecuentemente se da en los bares de este país. La peña hablando a grito pelao. Y claro, el de al lado como no escucha a su interlocutor, pues que grita más que el anterior. Y así sucesivamente. Y yo que me cago en todo lo cagable. Por lo bajini, pero me cago. En fin, menos mal que por aquí tienen revistas. A ver, una de nuevas tecnologías. Fecha de portada: Diciembre 2003. Pues no serán tan nuevas. Interesante. De no ser porque ya sé formatear mi ordenador, su lectura me hubiera servido de mucho. Y si no estudiara lo que estudio, seguro que sus definiciones de cosas como NAT, Router y Protocolo o sus pasos básicos para construir una red casera me hubieran resultado atinados a la vez que bastante más útiles. Por lo menos he estado un rato entretenido.

13.15. Esto va para largo, que la sala sigue abarrotá. Oh, una alegre tonadilla de móvil cuyo volumen está a punto de volarme por los aires los tímpanos. ¿Por qué será que las mujeres mayores eligen las melodías más chorras que sus celulares ponen a su disposición y no contentas con ello seleccionan el volumen máximo de señal? Compruébenlo en sus lugares de tránsito habitual y ya me dirán si estoy o no en lo cierto.

13.30. Un Semanal de los que vienen con el Diario Montañés con fecha del 3 al 9 de Septiembre. Y con Alonso en Portada. "Visitamos la fábrica de McLaren". A mi me vale. Coño, un reportaje de Billy Wilder. Mira tú qué bien.

13.45. Llevo una hora y cuarto aquí sentado y la Juana y su hija ¡¡no han callado aún ni un segundo!! Que digo yo que se verán a diario en casa, cómo es posible que tengan tantas cosas qué contarse. Aaaargh. Mi reino por un carácter más agrio y cortante. Y al de las muletas no hay forma de cerrarle la boca. Hasta a su acompañante le tiene aburrido. ¿Se cree que a mi me interesa en lo más mínimo el menú que se jaló el fin de semana pasado en no sé qué restaurante?

13.50. Otro Semanal, éste de finales de Julio. Bah, en su día no le leí, así que voy a ver qué se cuenta. Así que la anchoa está en peligro de extinción. Con lo que a mi me gusta. Y dice Reverte que ya les vale a los que llaman a estas alturas facha y machista a Manolete. Pues si lo dice él será verdad. Como se entere el irlandés que le llevo la contraria a mi tocayo me cae un puro de la de Dios es Cristo, así que mejor seguirle la corriente.

13.59. Vale, la del tono de móvil ya se piró. Ahora sólo he de librarme de Juana e hija y del de las muletas, que siguen a su rollo. Incansables. Imperturbables. Insoportables.

14.00. Síiiii. Me toca, me toca, me toca. Al habítaculo a desvestirse. Chachi piruli. Desde que tenía novia que no estaba tan contento de que me dijeran algo así. Y además mientras espero en el zulo 2x1 sentado en mi sillita me entero de las sucias tretas que emplean las de Rayos X para colar a sus enchufados. Portuconsejo de hoy: cuando estéis esperando para unas radiografías o similar y veáis que una de las enfermeras le devuelve su citación a alguien de la sala mientras le dice que ha llamado su médico porque ha habido un problema y que allí no pinta ya nada, así que mejor váyase, desconfiad. Desconfiad mucho.

14.15. Al fin. Ya son mías. Las radiografías, digo. Ahora sólo falta que el médico no se haya largado y pueda atenderme. Vamos, cojitranco, tú puedes. Que no está tan lejos la consulta. Date garbo. Bien, aquí sigue. Todo bien. El cóndilo interno bla bla bla ligamentos bien bla bla bla pinchazo en el menisco bla bla no hay rotura bla bla vida normal. Pos fale. Si usted lo dice será verdad. ¿Sabe? Es casi tan majo como su gemelo malvado. O sea, que ahora sólo falta salir al mostrador y pedir a mis amigas de la semana pasada una nueva citación y una sesión de resonancia magnética. Je. A ver de qué humor las pillo hoy. Buenos días. Muchas gracias.

14.25. "Aaay, este chico jóven.... ¿La cita es para ti?". No señora, es para su CENSURADO (es que soy más tímido que el irlandés y no me atrevo a decir estas groserías en público). "Pues vamos a ver si te la consigo urgente, que no puedes estar así esperando 6 meses a la resonancia. Es que hay días que me entra la vena de madre y no me puedo resistir". Lo que yo os diga. Nada como una buena bronca de inicio para que luego las cosas vayan como la seda. La primera impresión es la que queda, que decían los de Axe.

14.50. Al fin en casita. Platito de arroz, sesión de ordenata, atención de llamadas y a estirar la pata (literalmente, no lo toméis en sentido figurado) que a la noche tengo una cita con tito Bruce.

Pero eso es otra historia. Y ahora mismo ya os he dado bastante la chapa. Continuará. O no.

lunes, octubre 23, 2006

I wasn't born in the usa

No sé si lo sabrán pero la semana pasada estuve por el país de los gringos. La verdad es que no hay ninguna razón de peso para que lo supieran, así que les informo. En kentaki para ser más exactos. Sí, donde cristo dio las tres voces; vamos, en el quinto coño, en ese lugar que está a tomar por culo de todo, incluso de sí mismo. ¿Dónde está el restaurante? En kentaki (date por jodido, hoy no comes). ¿Dónde aparcaste? En kentaki (mejor haber ido andando, señor portu). ¿Dónde hay un baño? Buf, en kentaki (ahora sí que la jodiste, ya lo limpiarás campeón). Supongo que me entienden, es algo así como cuenca, pero en estados unidos. Lo que no tengo del todo claro es cuál queda más lejos, un coche aparcado en cuenca o uno aparcado en kentaki. No sé, ya lo investigaré, lo mismo portu lo sabe. Bueno, que me lío yo solo. El caso es que portu me dijo que contara cómo se llega hasta kentaki, que en principio pudiera parecer algo así como alcanzar el arco iris, pero no, al final a kentaki se consigue llegar. Así que yo que soy muy obediente se lo cuento.

Empecemos por el principio. Llego a barajas. Encuentro mi mostrador de facturación, naturalmente en la otra punta del aeropuerto. Faltaría más. Hago una cola de una hora. Un señor que está delante de mí me da palique porque por alguna razón le caigo simpático. Yo es que soy un tipo simpático. El tío me dice que su cuñada trabaja para delta air (que son lo que me llevan) y que está en trámites para colarles. Les cuela. Les odio y les deseo todos los males de este mundo y del más allá. En realidad no soy un tipo nada simpático. La cola avanza. Un tipo uniformado y que trata a la gente como si tuviera tres putos años me pide el pasaporte. No sé por qué los azafatos confunden el ser mega serviciales que te cagas con tratarte como si fueras subnormal. Deberían hacérselo mirar. Pues eso, me pide el pasaporte en inglés. Se lo doy. Ve que soy español. Me dice, huy perdona chico, es que te vi cara de americano. Y yo a ti te veo andares de bujarra y no te digo nada. Pasa mi pasaporte por un ordenata. Me sonríe y pega dos pegatinas en mi maleta, otra en mi mochila y otra en la frente. La de la frente me la quito. Pienso muy seriamente en quitarle la pluma a guantazos. Me contengo. Llego al mostrador. Me piden el pasaporte. Se lo doy. Me lo devuelven. Que no pueden facturar a lexington directamente, que en atlanta tengo que recoger la bolsa de una cinta, andar cinco metros y dejarla en otra cinta. Vale. Me dirijo a embarcar. Paso por un control de pasaportes de la policía. El menda me lo pide en inglés. Odio tener cara de americano. Me mira con ceño fruncido, yo le miro con sonrisa profident, me dice que pase. Paso. Llego a un control de maletas y de humanoides. Me piden el pasaporte. Se lo doy, me lo devuelven. Paso la mochila. Paso yo. Pita. Me quito el reloj. Pita. Me quito el cinturón. No pita. Sigo avanzando. Unos 37,2 metros más alante hay otro control exactamente igual al anterior. Justo antes de llegar una señora simpática me pregunta que dónde ha estado mi equipaje de mano desde el último control. En manos de unos terroristas surkoreanos y comeniños, señora. Bueno, mientras no sean talibanes todo va bien, pase. Paso. Me piden el pasaporte, se lo doy, me lo devuelven. Paso la mochila por el detector, me desnudo otra vez, paso yo por el detector, me visto. Ya casi estoy en la puerta de embarque. Un señor simpático me pregunta que a qué voy a los states. A tirarme a la madre de bush, señor. Bueno, mientras no vayas a tirar torres todo va bien, pase. Paso. He conseguido llegar a la puerta de embarque.

Llamo a mi hermana. Felicidades. Gracias. Me levanto para embarcar. Me piden el pasaporte, se lo doy, me lo devuelven. Pienso muy seriamente en hacer fotocopias del pasaporte y repartirlas como si fuera un folleto a todos los trabajadores de aena y de fuerzas de seguridad del estado. Entro al avión. El avión tiene una pantallita donde te van diciendo distancia a tu destino, velocidad del avión, del viento, temperatura, tiempo restante… y otros datos de evidente interés para el viajante medio. El aeropuerto de barajas está exactamente a 6969 km del de atlanta. Como se lo cuento. La cosa promete. Pero en promesa se queda, como siempre.

El avión es de estos con dos asientos a un lado, tres en el medio y dos al otro. A mí me toca el del medio de en medio. Claro, qué esperaba. Maldita OPBL. A un lado me toca un señor americano al que le gustan los sudokus. Al otro una señora americana de unos 97 años y medio. El señor de los sudokus tiene muy serias dificultades en conseguir poner algún número en su sitio. El tío es torpe de cojones, ahora, a cabezonería no le gana ni dios. Se tira las nueve horas y veinte de vuelo con el mismo puto sudoku. En un momento dado estoy por decirle dónde va el tres ese que tanto busca, pero lo mismo luego me arranca la cabeza de cuajo así que decido que lo mejor es dormir. Duermo un rato. Una azafata me despierta y me da unos papeles que tengo que rellenar para entrar en estados unidos. Que si tengo algo que declarar, “yes, don’t go to the states” (homenaje a snatch). Pues no. Que si he raptado a algún niño americano. Como se lo cuento, tal y como suena. Pues no. Se ve que si has raptado a algún niño de cualquier otra nacionalidad no pasa nada, mientras no sea americano sigues molando. Que si he participado en el holocausto nazi. Joder. Pues no. Y otras preguntillas que ahora no recuerdo, pero que eran todas del pelo a las dos anteriores. Bueno, relleno los papeles. A la señora del otro lado la entran ganas de hablar. Pero por qué, por qué la gente piensa que soy su amigo. Está muy interesada en los molinos de viento españoles. Claro, yo supongo que me habla de los de don quijote así que me pongo a explicarla como puedo que sirven para moler el trigo y hacer harina y luego con eso hacer pan y otras cositas ricas. Ah, pues debéis de comer mucho pan y de las otras cositas ricas porque he visto las montañas llenas de ellos. Joder. No señora, esos son para producir electricidad. Ah, ¿y cómo funcionan?. Además de americano debo de tener cara de saber cómo funcionan los generadores eólicos. Y yo qué cojones sé. Salgo como puedo del paso. ¿Y sólo tenéis electricidad de los molinos de viento?. No señora, y de los pedos que me tiro también, no te jode. Estos americanos definitivamente son tontos del culo. Bueno, lo achacaremos a la edad. Me ponen el diablo viste de prada. Pasable. Me ponen la casa del lago. Voy al baño a echar la pota. Me vuelven a poner el diablo viste de prada, debe ser por si acaso a la primera el señor de los sudokus no la entendió. La cosa a la segunda sigue sin mejorar. Llego a Atlanta.

Pues nada, esto ya se ha alargado lo suficiente así que a lo mejor otro día les cuento mis incidentes con los negros gigantescos de la aduana americana. Que son interesantes a más no poder. Los incidentes, no los negros. Bueno, a lo mejor los negros gigantescos de la aduana eran interesantes, pero no llegué a conocerlos lo suficiente.