viernes, noviembre 13, 2015

Me cago, en verso

En su día ya dije lo que me gustaba. Va ahora lo que me toca los cojones.

Vivir porque me dan permiso
los besos por compromiso
las lágrimas del cocodrilo
y las quejas del sumiso.

Los diestros que clavan banderillas
los zurdos sin mano izquierda
la mano escondida que tiró la piedra
y los que nunca ceden la silla.

Los que no se quitan el sombrero
para dejar a las mujeres primero
los de la igualdad mal entendida
y los cerdos que me gritan.

Los trapos que esconden puñaladas
las rebajas del pellejo
las burlas desde el burladero
y las brujas que se creen hadas.

Los que quieren quedar bien
por ley y por decreto
los que vociferan los secretos
y los políticamente correctos.

Los que se toman todo en serio
los que siempre se dan por aludidos
los que viven ofendidos
y los fariseos del monasterio.

Los palos al cornudo
los que susurran mentiras al oído
la moral del lameculos
la puta sonrisa del vendido.

Los que ruegan sin el mazo
los que viven de poner el cazo
los que culpan a la mala suerte
y la prepotencia del más fuerte.

Los que velan en entierro ajeno
el pie que jamás salió del tiesto
los que nunca mean contra el viento
y no hacer al menos un intento.

Odio quedarme con la duda
no saber si puedo
al que todo se la suda
y los que jamás se echan al ruedo.

Los remeros que van con la corriente
el que nunca arriesga nada
los que no llegan de frente
y quedarme con las ganas.

Me cago en los pelotas
en los trepas profesionales
que se regodean en los males
y se gozan tus derrotas.

Los tristes de nacimiento
Las feminazis sargento
Que no me dejan silbarle
a mi morena y su contoneo

Las putas despedidas
dejar atrás amigos
los amantes de la prisa
y los observadores de su ombligo.

1 comentario:

Portu dijo...

Vaya desahogo, voto a bríos. Y yo sin percatarme hasta el día de hoy. Confío en que se le haya pasado el mosqueo, no vaya a venir agresivo a festejar el parón invernal.