jueves, noviembre 30, 2006

Columpio + Moto =...

Menosmola, no hagáis esto en vuestro parque infantil habitual:


Envíen sus agradecimientos, loas y parabienes al señor Pombo, que fue quien nos puso sobre la pista del video de marras esta misma mañana.

miércoles, noviembre 29, 2006

Adoro llevar la contraria

Así que no debiera extrañaros el que después de saber de la existencia de esto o leer esto otro mi predisposición fuera claramente favorable a la nueva peli del agente 007. Y ahora, después de verla, me reafirmo con conocimiento de causa: Casino Royale me ha gustado.

Oops, no, perdón, me he colado. Quería decir que Casino Royale me ha gustado. La otra no la he visto aún y no por no tener ganas precisamente. A ver si cae pronto.

Efectivamente el nuevo prota es bajito, rudo, rubiales, algo patán, alterna momentos de brillantez (pocos, para qué engañarnos) con otros de una trabazón supina, lo de los buenos modos y la clase se lo ha dejado en otra parte y para rematar se pasa tres cuartos de peli más tierno que un bollycao... vamos, que está totalmente alejado de los "ideales" para un James Bond al uso. ¿Es o no es perfecto? Y además está cuadrado y se las lleva al huerto cómo y cuándo quiere. Me encanta.

Por lo demás, bien. No defraudó mis expectativas. Quizá esperaba algo más de muerte y destrucción, pero queda compensado con el "momento Yamakasi" del comienzo y los duelos con el mazo de cartas de por medio.

Lo mejor - Las kiadas que se tiran en las partidas de poker, tapado homenaje a los "meto mil" museros de verdaderos artistas, que no tahúres, como Saúl o Ventu. Con la diferencia de que los de la peli tenían la pasta con la que tirarse el rollo y encima solían ganar. 2º premio para alguna selecta frase del bueno de James. Perlas cultivadas, oigan. Lo del picor se lleva la palma, seguido de cerca por lo de las solteras.

Lo peor - El excesivo pastelón empalagoso de buena parte de metraje. Llegabas a pensar que te habías metido a ver "Otoño en Nueva York" o alguna chustilla del pelo. 2º puesto totalmente merecido para el listillo sentado junto al Torito, empeñado en impartir clases gratuitas de historia y geografía. Un consejo: para la próxima, primero entérate bien de dónde y cuándo está ambientada la historia, coraçao.

El cero de la jornada- Para mi, sin dudarlo ni un instante. Por seguir creyendo en la Navidad, los Reyes Magos y los Pitufos. Soy de un inocentón que asusta. Por mucho que me dore la píldora Hepeti con eso de que fui quien más cerca estuvo de acertar el desenlace, no merezco nada. Soy un pardillo y siempre lo seré. Así me luce el pelo. La única realidad es que son todas unas falsas y más malas que la quina.


Para finalizar, procedemos al análisis exhaustivo de la interpretación de las Chicas Bond de esta entrega de las aventuras del más famoso agente británico al servicio de su majestad. Después de Mr. Bean, claro.

La churri del malo. Todo lo que prometía se diluyó como lágrimas en la lluvia. Dejémoslo en que en Serbia hay niñas de mejor ver. Ya os digo yo que sí.

La titi que galopa a caballo por una playa de las Bahamas ataviada tan sólo con un bikini verde. Ah, pero, ¿hace falta decir más? Bueno, pues... umm.... el vestido rosa/rojo (los hombres reconocemos como válidos no más de 10 colores, ¿capici?) con el que aparecía más tarde la sentaba requetebién.

Vesper Lynd. Oh la la! Aaah, l'amour! ¿Dónde has estado toda mi vida?

Eva Green os manda un saludo

martes, noviembre 28, 2006

Para que aprendamos

Recordando las anécdotas contadas por el sr Retirado con teleoperadoras, encontré un documento de un valor incalculable para que aprendamos a tratar a todos esos que intentan vendernos cosas por teléfono. Poco sentido tiene que siga escribiendo cosas. Simplemente pido que lo escuchen; a pesar de que esté en inglés se puede entender y traducir de la transcripción de la conversación.

Disfrutadlo con conocimiento

Ya me dirán qué les parece.

domingo, noviembre 26, 2006

Cómo hemos cambiado

Vaya que sí. Que se lo digan si no a estos dos pipiolos blaugranas. Bueno, quien dice blaugranas dice amarillos. El Barça no tuvo nunca un gusto exquisito para sus equipaciones.




PS - Acudir a un cumpleaños infantil con cerca de 25 pequeños invitados es una de las experiencias más traumáticas y agotadoras que podéis vivir. Sobre todo cuando te utilizan como muñeco del pim-pam-pum. Os lo recomiendo.

sábado, noviembre 25, 2006

Sin vicio no quiero estar

Resulta que recibo hoy un correo de mi buen amigo Kique, chaval majo donde los haya pero que tiene por castigo pertenecer a la secta de Caminos, en el que me hace llegar una noticia que lo tiene estupefacto y preocupado a partes iguales:


El tío está interesado en saber si nuestros asturianos allegados como Tom, el checo trasladado a los madriles, Iván (¿por qué nunca te encontramos un apodo?), el trayecto Berlín-Estambul no tiene misterios para él, y Rubo, adoptivo hijo de la Gran Bretaña, seguían vivos. No me extraña, porque conociendo a estos ejemplares...

En cambio dice que de Towi se fía, porque cumple con un precepto que bien señaló el Tigre, antiguo profesor de educación física y cánticos racinguistas, en una de las famosas y multitudinarias fiestas de gala escolapias: "Sólo tiene un vicio. Y ni fuma, ni bebe".

Y además añade que la dicha de matar a Noel, el Rakocevic de Carbayín, se la reserva para sí mismo, ya que por su culpa tiene la rodilla que parece un filete de lomo adobado. Quiero suponer que debido a un choque fortuito en el partido de ayer. No seamos malpensados.

Pues muy bien, Kique, tú siempre tan atento.

Si alguien posee información acerca del paradero y/o el estado de los interfectos, rogamos se pongan en contacto con este blog.

jueves, noviembre 23, 2006

Medicina alternativa

¿Harto de punciones lumbares? ¿No soporta la visión de más resonancias magnéticas? ¿Arde en deseos de dar a la tele con el espasa-calpe porque está hasta las narices de no entender ni un término de los que escucha?

Aquí está su solución. La serie de hospitales que llevaba tanto tiempo esperando. Son médicos, sí, pero de risas. Al fin los hipocondríacos podrán ver cada capítulo tranquilos.


Mi gratitud eterna para con el Torito de Carbayín y sus recomendaciones. Ha dado en el clavo el tío pasándome la primera temporada. Especialmente recomendables son los primeros capítulos en los que la ida de olla de los guionistas es total y el desparrame consecuente alcanza cotas inusitadas. Para muestra, un botón.


Y por encima de todo el elenco, cuarteto coral de Ted el abogado aparte, el Conserje. Mi prefe. A renglón seguido, una selección de sus mejores momentos en dicha primera temporada.


¿A qué estáis esperando? ¡A descargar impunemente se ha dicho! ¡Que los yankis (y el putter, que en Gante hizo de todo menos estudiar) ya han visto cinco temporadas y hay que ponerse al día!

miércoles, noviembre 22, 2006

Sobre caballos regalados

Pues había decidido hablarles sobre mis aventuras en el torneo este de tenis al que llegué a todo correr desde venecia. Pero resulta que la vida tiene sus cosas, así que he cambiado de idea y voy a contarles esto otro. Lo del tenis a lo mejor otro día.

Llamada de amiguete a las cuatro de la tarde del día de autos, “irlandés, qué hace muchacho”. Respuesta del irlandés a las cuatro y treinta segundos del día de autos, “aaarrrrguguaargu….arrr…ga”. No acabo de entenderle del todo, pero me alegro de que se encuentre vivo. Aaaargabag…aaa…ta. Perfecto, veo que está usted en plena forma. Cabrrrrooo…on. Mierda tío, ya no se le puede sacar de fiesta, mírese, está usted hecho un auténtico asco. Craaaabooo…on. Muy bien, ya veo que sus neuronas empiezan a contactar unas con otras, no pierda esa sensación. Gilipollas. Correcto, el vocalizar es el primer paso hacia el éxito. Qué hora es. Las cuatro, irlandés. Joder, las cuatro. Sí, las cuatro. Mierda, ya le he oído, deje de repetirlo. Bien irlandés, según ordene. Bueno, ya que me ha llamado a joderme mi resaca cuénteme, porque no creo que quiera informarme de la hora que es. No, no era esa mi intención, aunque le recuerdo que son las cuatro. Si lo repites una vez más te parto las rodillas. Irlandés, qué decepción, como se le está agriando el carácter con la edad, con lo que ha sido usted, que salía jueves, viernes y sábado y todavía llegaba el domingo a misa de nueve. Hágame el favor de no recordarme mi puta decadencia, y menos con este estómago, joder. Bien. Bien. Le llamaba por el partido. Por qué partido. Madrid, Racing. Qué pasa con él. Mierda, irlandés, levántese y échese agua joder, espabile, no pasa nada con él, que si vamos. Ah, coño, haberlo dicho antes. Pues eso. Pues eso, qué. Qué cansino… que si vamos. Ah, claro. Claro qué. Claro que vamos. Se habrá recuperado, espero. Yo también lo espero, pero viendo mi estado actual lo dudo mucho. Pues a las siete y media en el Bernabéu. Vale. Vale. No, no vale. Joder, qué le pasa ahora. Hacen falta entradas, ¿no?. Le veo avispado, irlandés. Siempre fui un lince. Las pillamos en reventa, no problem. Vale, no problem.

Así que a las siete treinta andaba yo por el Bernabéu con dos amiguetes cantabrones listo y dispuesto a dejarme las amígdalas con el Racing. No es que yo sea especialmente futbolero, que no, pero el Bernabéu es el Bernabéu y el Racing es el Racing, y qué coño, que cualquier excusa es buena para insultar y despotricar impunemente y en masa. Pero claro, para todo eso lo primero es conseguir entradas. Y para eso lo primero es conseguir un reventa. Así que a ello. Echando miguitas de pan a ver si se acercan revoloteando los reventas cual palomillas hambrientas. Pero nada. Cabrones, cómo se esconden cuando quieren. Como lo de las miguillas de pan y el rondar por la acera con cara de gilipollas sin entrada no parece funcionar y ahí no se te acerca ni el tato, pues decides tomar la iniciativa y preguntar a todo el que, según tu sexto sentido detectivesco muy desarrollado, tenga actitudes sospechosas. Existen varias posibilidades:

- Te acercas al individuo con pinta sospechosa. Perdone, ¿tiene entradas?. Sí, ¿cuántas necesita?. Tres. Ah, pues no. Bueno, ¿cuántas tiene?. Una, la mía. ¿Y para qué pregunta?. No, por curiosidad. Por curiosidad su madre no será puta, ¿no?.

- Te acercas al individuo con pinta sospechosa. Perdone, ¿tiene entradas?. Pausa de inspección de tu anatomía. Pausa de fruncimiento de ceño. Pero chaval, ¿me ve a mí cara de delincuente?. Pues hombre, ya que lo pregunta… Habráse visto tamaña desfachatez, uno trabajando honradamente toda su vida para sacar a una familia adelante y viene el mocoso este a faltarle al respeto, si es que ya no hay educación ni hay nada y toda la culpa es de… bla, bla, bla. Bueno y todas esas cosas que se dicen cuando a uno le confunden con un delincuente de poca monta y no tiene sentido del humor, se hacen cargo supongo. Pues menos mal que no le pregunté que si tenía farlopa.

Bueno, al final llegas donde uno que sí que tiene pinta de delincuente en toda regla y te dice que no te preocupes chaval que ahora viene su hombre. No, si yo no me preocupo. Tú quédate aquí tranquilo, que ahora viene mi hombre. Si yo estoy tranquilo. Ya ya, ¿cuántas necesitas?. Tres. Mi hombre las trae ahora, no te preocupes. No, no, si yo sigo sin preocuparme. Ya por fin llega su hombre. En realidad su medio hombre, porque entre los dos gallifantes no sé si llegarán a completar un humanoide entero. Tamaño pin y pon. El tío de las preocupaciones le vende una entrada a una tía. Qué cabrona, que se me ha colado. El tío de las tranquilidades le vende una entrada a un chaval. Oiga, si le vende a todo dios a mí no me van a quedar, a no ser que haga usted como el milagro de los panes y los peces. Sí, no te preocupes. Joder con la preocupación. El chaval vuelve. Que le ha timado, que no le gusta su entrada, que se va a enterar, que mira que dos policías nacionales tan simpáticos hay ahí enfrente, que vamos a charlar un rato con ellos. Vaya, el impasible de la tranquilidad empieza a perder los nervios. No parece que tenga ninguna gana de hablar con policías, pero claro, si mahoma no puede ir a la montaña la montaña irá a mahoma así que el del no te preocupes tira el sobre con las entradas al suelo. Vaya, parece que no las quiere. “Oye, irlandés” me dice mi amiguete, “parece que no las quiere”. Eso parece, efectivamente. Pues habrá que cogerlas. Sí, que eso de tirar cosas al suelo no es nada ecológico.

Así que por el bien del medioambiente nos vimos forzados a recoger el sobre del suelo y a salir cagando leches de allí por aquello del ejercicio, que también es muy sano. Mientras creo que el reventa se esforazaba ampliamente en darles explicaciones a los dos solícitos señores del cuerpo nacional de policía y otros santos. Creo que nos miraba de reojo, pero tampoco me paré a observar mucho. Conclusión, cinco entradas de gratis. Una de 85 eurillos revendida por nosotros mismos a 50. Otra de 50 revendida a 30. Y otras tres de box VIP. Ahí, a pie de campo, en primera línea, que estiraba la mano y tocaba el banquillo de don fabio. Porque sí. Porque nosotros lo valemos. Porque a uno le jode que el Racing pierda, pero las penas se pasan más rápido a base de jamoncito del bueno, de canapés de los mejores, de azafatas de las de película, y de cubatas y cervezas a cascoporro. Ahí, tomándotelas con el hijo del director adjunto de no sé qué, del presidente de no sé cuál, y de la miss de aquella otra zona. Todos naturalmente mirándote y preguntándose qué coño haces tú allí, y quién serás, mientras tú les miras con suficiencia, como quien ha nacido para estar allí, por detrás de tu cubata de ron de a 30 la botella. Porque no lo neguemos, a nadie amarga un dulce, y si hay que aparentar, se aparenta, que para eso, sobran huevos.