viernes, julio 18, 2008

Sigue siendo el puto jefe

Hora de partida del viaje realizado el pasado martes: 17.15.

Hora de retorno al garaje de mi casa, que es particular, cuando llueve tiene goteras como los demás: 5.55.

Duración total estimada: 12 horas, 40 minutos.

¿Acaso acepté la oferta de Ferrán Adriá para jamarme una tortilla de patata deconstruida a las finas huevas de pez espada tailandés en su Bulli? Qué va. Tiré para San Sebastián en agradable compañía con la sana intención de arropar a mi estimado Springsteen, pero a la vista de esta introducción no les costará deducir que se nos complicó bastante el asunto, y eso que decía GoogleMaps de las 2 horas 11 minutos de viaje como que no.

Nuestra estrategia a dos paradas, dedicadas a la ingesta de cafeína y adquisición de avituallamiento la una y cambio de agua del canario la otra, se reveló a todas luces inadecuada. Ni que nos hubiera aconsejado Ron Dennis.

Todo marchaba acorde al plan trazado hasta llegar al temido peaje vascuence. Unas retenciones de aúpa. La OPBL, siempre al acecho. Entre tramos en obras y coches de policía estratégicamente estacionados ocupando todo un carril de autovía cuando esta se compone de la mágica cifra de dos, ayudaron lo suyo al atascazo. Los camioneros, que se las saben todas, directamente se plantaron en el arcén y las estaciones de servicio a esperar. Nosotros no podíamos permitirnos ese lujo. La desolación e impaciencia trataron de apoderarse de nuestro vehículo, pero tiramos del siempre socorrido de bromas y soluciones imposibles para evitarlo. Ibarretxe, menos soberanía y más carreteras en condiciones.

La llegada a Donosti con el tiempo echándose encima no fue menos trepidante, mas obviaré detalles que pueden resumirse en "mucho tráfico, poca fluidez". Finalmente, localizamos aparcamiento, de pago, faltaría más, en las cercanías de Vitoria; el Lamar Odón (Elorza) regidor de esta ciudad no tiene consideración por sus humildes visitantes.

De camino al estadio, el Retirao devora su escasa cena mientras los nervios le pueden. Su discurso pasa por sus particulares fases del duelo musical. Por suerte su tránsito por la ira fue rápido y sin daños colaterales para mí ni para mi bocata de lomo. Finalmente, y tras 20 minutos de frenético descenso en la mejor tradición de Perico Delgado, se produce nuestra llegada tras la primera canción, justo a tiempo de escuchar "Radio nowhere". Nos perdimos por tanto la apertura, pero bueno, era prescindible; por todos es sabido que "Tunnel of love" no pasa de aperitivo. Si hubiera sido una versión del éxito de mismo nombre de mis añorados Dire Straits, aún.

Mucha electrónica y mucho código de barras para que al final te rasguen la entrada, como toda la vida.

A continuación, procedo al reparto de Puntos Portu, modelo de ecuanimidad y objetividad, con los que mediante un baremo de puntuación de 0 a 3 se calificará a cada miembro de la E Street Band, adjuntándose una pequeña valoración de su actuación:

La del violín. Discreta. Timorata. Huyendo de todos los planos que le correspondían en las pantallonas. 3.

Los gemelos calvorotas del acordeón. En su salsa llegado el momento folk de "American land". 3.

Piano man. Funcional. Sin alardes. Y si los hizo, yo no me percaté. Es lo que tiene no entender ni el huevo de partituras, acordes y claves de sol en general. 3.

Teclados man. Aplíquense los mismos calificativos que a Piano man. Para mi oído desentrenado, resultan indistinguibles. 3.

Tu profe de química del Instituto. Contemporizando con las baquetas. No despeinó su melenaza ni en los momentos de mayor arrebato. 3.

El guitarra/bajo. Espectacular. Capaz de dar vueltas y más vueltas sobre su eje mientras tocaba sin parar. Y bien, ojo. Muérete de envidia, Bisbal. 3.

El otro guitarra/bajo. No tan efectista como su colega, pero igual de efectivo. 3.

La churri del jefe. Sabedora de sus limitaciones, no cantó más de la cuenta. Sabia. 3.

Soprano Van Zandt. Ese pañuelo pirata lo dice todo. Empezó fuerte y se tomó un descanso a mitad de concierto para volver con energías renovadas a los bises. Tal demostración de humanidad es lo que rebaja su nota final. 3.

The Big Black Man with the Saxo. Sublime. Enorme, tanto él como su arte. Sus intervenciones con la pandereta chunga esa no desmerecieron lo más mínimo. Aún y a pesar de tener reducido su rango de movimientos, se desenvolvió con soltura sobre el escenario, paseíto pa’lante, paseíto pa’tras, con una cadencia de paso de 0,02 micras/minuto. Quizá ello ayudara a que tuviera el detalle de hacer compañía al siempre solitario batería cuando el resto de peña se acercó al borde del escenario a saludar a la concurrencia. 3+.

El Boss. TNT, que dirían los Young. 2 años después, sigue en plena forma. No me extrañaría que a este también le pillasen con EPO hasta en la uña del dedo gordo del pie derecho. Cómplice, ligón, pelota. A ratos sediento por semejante derroche físico. Voluntarioso con el español, donde sigue mostrando progresos. Incluso tiene buena vista el cabroncete, porque no vean si atinaba con las frases castizas que tenía apuntadas en su folio del suelo. No se permitió gestos a la galería, ikurriña style, y presentó su adhesión al Manifiesto por la Lengua Común evitando chapurrear euskera, circunstancias ambas que a buen seguro le evitaron granjearse las simpatías de cierto sector del respetable. Y encima, entre carrera y carrera de punta a punta del escenario, sacó un rato para tocar la guitarra y cantar, lo cual ya es más de lo que se le pedía. 4.

Por si os queda alguna duda, aprovecho estas últimas líneas para confirmaros que, en efecto, sí, la gocé. Un recital radicalmente opuesto al santanderino, más ajustado a los patrones clásicos que dicen los veteranos, pero igual de memorable para un novatillo como yo. Y el cierre me resultó de lo más divertido.


Vamos, que si tienen la oportunidad, dense el gustazo, no me sean setillas.

2 comentarios:

Nacho dijo...

Todas las criticas que he leido están de acuerdo con usted, maese Portu.

Debió ser un conciertazo, y me hubiera gustado ir, pero el deber llama!!!! (Cierto es que, si en vez de Bruce, en Anote hubiera jugado el Racing la final de la UEFA, iba a venir a currar el día siguiente la E Street Band al completo xDD)

Saludos

PD: En serio dos paradas de Santander a Donosti?? Madre mía...

el_irlandés dijo...

Cabrón. Cabrón. Cabrón. Estas cosas se avisan. Cabrón. Joder tío. Joder. Voy a estar por lo menos dos días sin hablarte.

(En realidad estoy jodido porque yo debería haber sacado entradas para Madrid).

Por cierto, supongo que los Young no tardarán mucho en hacer parada por España. Sea donde sea, tiene usted una cita.