No hace tanto tiempo, en una galaxia tremendamente próxima, el Portu, el putter y el Rizox eran tres pequeños empollones deportistas que se aburrían bastante a menudo y para combatir el tedio no encontraban mejor remedio (y sin haberlo deseado me ha salido un sexteto con rima asonante en los pares) que dirimir espectaculares duelos al rey de la mesa ya fuera al NBA Live'95 o al Street Fighter II, SuperNintendoTM mediante, o por el contrario dirigirse a su videoclub para alquilar películas de dudosa calidad. Qué pasa, aún éramos jóvenes y nuestras hormonas no estaban desatadas. O por lo menos, no tanto.
Aaaah, el videoclub de nuestro barrio. Qué recuerdos. Videoclub Cantabria se llamaba. En él podías encontrar novedades a tutiplén... sólo que 6 meses después de estrenadas, porque llegaba una única copia de cada peli y por supuesto era inmediatamente reservada para los múltiples colegas del regente del local. En la vida siempre hay jerarquías que no podéis saltaros amiguitos. Eso sí, a nuestra disposición teníamos una tremebunda oferta de material de la más pura serie B, C, D y hasta Z. Sobre todo Z. Eso por no hablar de la curiosa disposición de las cintas que te permitía pasar de la escasa sección infantil a la abundante zona del porno sin solución de continuidad. A la orden del día estaba el niño que llegaba al mostrador donde aguardaba su orgulloso progenitor con un ejemplar de "Los Guardianes de la galaxia" acompañado por uno de "El semental negro". Ambos clásicos en su ámbito, eso no lo pongo en duda, Dios me libre.
En este momento en el que la añoranza me inunda, he decidido poner a prueba mi memoria y escoger una breve selección de lo mejorcito que pudimos visionar en aquellos días, compilación de lo más granado en el séptimo arte. Metrajes que no pueden ustedes perderse por nada del mundo. Sigan y lean:
10. Pollo Jurásico

Intento de parodia italiana del éxito de Spielberg. Lucha libre avícola dominicana, islas tropicales de nombres ingeniosos ("La isla de los Huevos Podridos", se llamaba el lugar de los hechos), experimentos genéticos de dudosa calidad, pollos gigantes gays y nuestra Rossy de Palma, todo ello aderezado con escenas de folleteo del peor gusto. Simplemente horripilante.
9. Holocausto Caníbal

Por suerte o por desgracia causé baja el día de proyección de esta joya. La demostración de que la idea de "El proyecto de la Bruja de Blair" no era tan tremendamente original. En medio de una orgía de ritos antropófagos, castraciones y mujeres empaladas a día de hoy lo que sigue produciendo pesadillas al Rizox es el momento en que ¡¡separan a una tortuga!! (de su caparazón, supongo)
8. Movida en el Roxbury

Aquí también falté. Los cabrones aprovechaban mi ausencia para pillarse las mejores. Dos hermanos dispuestos a demostrar que no son tan inútiles como todo el mundo piensa y qué mejor manera de hacerlo que colándose en el local californiano de moda: el Roxbury. El momento baile moviendo la cabeza con I've been thinking about you ha pasado a los anales de nuestro grupo.
7. Plump Fiction

De los productores que vieron "Pulp Fiction", "Reservoir Dogs" y "Braveheart", llegó a nuestras vidas este film que siguiendo el guión de la peli de Quentin aprovechaba sus escenas para parodiarla tanto a ella como a otras de la época. En su día no había visto ninguna de las parodiadas, así que no me hizo excesiva gracia. Habrá que volver a verla.
6. El silencio de los borregos

Creo que salta a la vista nuestro criterio de selección, ¿verdad? Aquí el detective Joe Dee Foster se dedicaba a seguir la pista a un terrible asesino en serie, llegando hasta una casa perdida semejante a la de Norman Bates y su adorada mamá. Risas mil.
5. Los locos del Snowboard

Esa carátula era demasiado atrayente, con el protagonismo de
Jim Varney, Corey Haim (vale, sí, el que molaba de verdad era
Corey Feldman, pero este era tocayo y debería valer) y Brigitte Nielsen. ¿Brigitte Nielsen? ¿La de
Stallone? Mola. Pues no, no molaba nada. Tardamos aproximadamente 5 minutos en mirarnos a los ojos y proceder a la extracción de la cinta del video y ponernos a malgastar el tiempo en otra cosa. Si tenéis suerte, puede que os topéis con ella algún fin de semana en las tardes de Antena 3.
4. La Familia Stupid
La auténtica película que a eso de la mitad decidimos ver en modo "pasar rápido hacia adelante" ('fast forward' para los listillos, que siempre hay alguno) porque nos estábamos aburriendo como ostras pero teníamos ganas de contemplar cómo finalizaba semejante despropósito. Los Stupid son una agradable familia yanqui que cada día asisten con estupor creciente a la desaparición de las bolsas de basura que antes de ir a la cama depositan en los cubos correspondientes de su vecindario. Hartos de la situación, emprenden una búsqueda desenfrenada de los culpables de tamaña afrenta. Sí, yo también lo sé: el argumento es patético. Pero la canción "Yo mi abuelo soy" es una genialidad que todos deberíamos escuchar por lo menos una vez en la vida.
3. Los surfistas nazis deben morir

No podía faltar en nuestra clasificación un representante de la factoría Troma. No llega a las cotas de calidad de El Vengador Tóxico, pero se le aproxima bastante. Años y años de conductas dubitativas ante su carátula hasta que al fin nos decidimos por llevárnosla a casa, precisamente uno de los días en que mayor era la ocupación del salón. Unos vigilantes enloquecidos y de tendencias neo-nazis intentan dominar la costa de California después de los efectos devastadores de un terremoto que acaba con la vida de la mayoría de la población del Estado. Una banda rival de surferos retan a estos Surfistas Nazis haciendo que las playas californianas se convierten en campos de batalla. La única persona que puede enfrentarse con éxito a los Surfistas Nazis es Leroy Mama, la madre sedienta de venganza de un chico que murió a manos de estos surfistas de ultraderecha. GENIAL, ¿a que sí? Y más cuando en un plano puedes apreciar, gracias al descuido patente de todos los compenentes del equipo de dirección, los genitales de uno de los actores. Durante su proyección opté por la sana opción de irme a la habitación del tío de nuestro anfitrión y ponerme a leer. Conclusión: la peli fomenta la cultura.
2. Halloween III: el día de la bruja

Uno la pilla pensando que va a ver a Michael Myers en todo su esplendor y se encuentra con que es la única componente de la saga que no tiene nada que ver con la original. Delirante es la palabra que mejor la define. Lo que nos reímos con ella no está en los escritos. Un argumento estupentástico, en el que las protagonistas son unas máscaras de Halloween embrujadas que acaban por consumir a todo el que se las pone, unas actuaciones para el recuerdo que trasladan al espectador todo el dolor, sufrimiento, pavor y pasión que cada escena requiere (joer, os describiría mejor los momentos cumbre, pero es que leído tiene menos gracia que visto, os lo aseguro), unos efectos especiales que ya desearía George Lucas para su saga galáctica, y sobre todo una canción hipnótica y pegadiza a más no poder: "Na na na na na na na, Halloween, Halloween. Na na na na na na na, Halloween, Halloween.....". Un must see con todas las de la ley.
1. Las locas, locas aventuras de Robin Hood

IM-PRES-CIN-DI-BLE. Si sólo vais a ver una peli en vuestra vida, que sea ésta. Mel Brooks en estado puro. La parodia de las parodias. Diversión garantizada. Cada toma guarda un momento para el recuerdo. Cuando pensabas que Spaceballs era la caña de España, llega tito Mel y lo mejora con creces. Lo sé, parece imposible, pero ¿os mentiría yo? La huida de Robin de la cárcel donde torturan a los Cruzados, el fiel Tuerting y sus problemas de vista, las bambas Pump de Achús, el cinturón de castidad de Lady Marian, el baile en mitad del bosque de Rotingham al ritmo de "Somos hombres, hombres con mallas", el lunar móvil del Príncipe Juan... ¿Por qué demonios borré yo la cinta en la que tenía grabada esta peli? ¡Ahora mismo pongo el Emule a trabajar!
Una lástima que se haya perdido la sana costumbre de la visita al videoclub. Esas sesiones de cine en casa eran entrañables. Ahora que el Videoclub Cantabria ha echado el cierre, espero que este posteo le haya servido como homenaje póstumo. Siempre en nuestros corazones.
Fdo: El socio número 126